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viernes, 14 de agosto de 2015

¿Cómo saber si está interesado en ti observando sus gestos?

Hay un viejo aforismo que dice: “El gesto no miente”. Las palabras e incluso las acciones pueden comunicar algo impreciso, o mentiroso. 
Pero los gestos escapan al control consciente de la mayoría de las personas. Por eso revelan lo más auténtico de lo que llevamos dentro.

A veces no sabes si le interesas a esa persona que te quita el sueño. Finalmente no atinas a descifrar sus actitudes o a interpretar sus acercamientos. Es entonces cuando vale la pena que te fijes en sus gestos. Así sabrás si está interesado en ti.
Estos son los gestos que lo delatan.

Los ojos

Se trata de un gesto que dura a lo sumo un par de segundos. Pero se presenta sin excepción cuando un hombre está delante de una mujer que le gusta. Levanta un poco las cejas y abre los párpados en cuanto la ve. Sólo si estás muy atenta puedes percibir esa expresión ya que cambia rápidamente.

Los labios

El gesto en los labios es otro de esos movimientos que se produce por un breve instante. Pero también es infaltable cuando un hombre está en presencia de una mujer que lo atrae. Abrirá levemente la boca. Es, según dice el lenguaje popular, como si quedara “boquiabierto”. Por supuesto, no se trata de una expresión exagerada ni continua.

La postura

Si le gustas a ese hombre se mostrará un poco más erguido ante tu presencia. Sacará un poco el pecho y adoptará una actitud como si estuviera exhibiéndose. Si pone las manos en la cintura, no lo dudes, lo traes volando.

Autoestimulación

Sin darse cuenta, ese hombre al que le gustas se mostrará hipersensible cuando está contigo. Inconscientemente reflejará lo que flota en sus fantasías. Por eso es probable que se toque la barbilla, las mejillas, o las orejas, como una forma de expresar su deseo de ser acariciado. También es probable que hable en un tono más grave y fuerte.

Miradas exploratorias

Para los hombres es difícil hacerse conscientes de las inspecciones visuales que le hacen a la mujer que les gusta. Es posible que mire con gran detalle tu rostro, o que te observe de pies a cabeza cuando te pones de pie. También puede estar muy pendiente de lo que llevas puesto o del movimiento de tus manos.

La ropa le estorba

Jugar con la ropa es una expresión inconsciente del deseo de desnudarse. Si le gustas y piensa en ti sexualmente, lo más probable es que juegue con los botones de su camisa, con su corbata o con cualquier cosa que traiga puesta encima. Si se quita la chaqueta cada vez que está contigo, puedes firmar que se siente en un punto donde la ropa le estorba.

Algo más que amabilidad
Un hombre que está interesado en ti tendrá gestos de caballerosidad no demasiado usuales. Por ejemplo, te tomará suavemente del codo para guiarte al entrar en alguna parte. También puede poner su mano en la curva de tu espalda cuando camina a tu lado. Como si fueras a escaparte y él te retuviera. Esos gestos son señales de que definitivamente le gustas. Y mucho.

miércoles, 24 de junio de 2015

¿Por qué a medida que pasan los años sentimos que el tiempo transcurre más rápido?

Al cumplir años y ponernos a rememorar etapas anteriores, a todos nos sucede que nos cuesta creer lo rápido que pasó el tiempo: la última década parecería haber “volado”.
Si bien todavía no existe una teoría unificada de por qué nos sucede esto, la ciencia tiene diversas hipótesis, entre las que podríamos destacar:
La cantidad de experiencias nuevas con las cuales interactuamos: desde nuestros primeros años nos enfrentamos con una infinidad de estímulos (primeros cumpleaños, nuevos amigos, comienzo de la escuela, historias diferentes, etc.). 

Al cumplir 10 años, cada año que aconteció fue un 10% de nuestra memoria. Sin embargo, a medida que transcurre la vida nos volvemos más rutinarios y, por ende, al festejar nuestro cumpleaños número 45, junto a los “viejos” amigos de la secundaria o compañeros de ese trabajo al cual asistimos desde hace más de dos décadas, ya no se despiertan en nuestro cerebro estímulos tan atrayentes y la atención que les prestamos es menor. 

Por esta razón, funcionamos de forma más automática y menos consciente. De hecho, es probable que en esos últimos 365 días el porcentaje de novedosas experiencias depositadas en la memoria haya sido mucho menor que durante la niñez.
La velocidad de nuestro cerebro: a medida que envejecemos la conducción nerviosa de del cerebro disminuye y la capacidad de percepción es menor. En diversos experimentos en los cuales jóvenes y adultos mayores debían cerrar los ojos y calcular el paso de un minuto, los primeros tenían un promedio de error de 5 segundos, mientras que los mayores de hasta 30 segundos.
La cantidad de actividades que realizamos al mismo tiempo: en edad laboral debemos atender muchas cuestiones a la vez y en un breve lapso de tiempo. Por ende, nuestra atención no puede focalizarse en una única actividad, y esto nos hace menos conscientes del paso del tiempo. Cuando somos niños esperamos muchas fechas con ansias, pero como adultos, a veces, solo queremos que los días transcurran.
¿Podemos evitar que la vida se nos vaya “volando”?
Uno de los principales factores que puede ayudarnos a eludir esto es enfrentar nuevos desafíos que atraigan nuestra atención y nos motiven, evitando la monotonía y fomentando que nuestro cerebro adquiera nuevas memorias y experiencias.
                                                                           (Asociación Educar)

jueves, 4 de junio de 2015

Atención con los contagios: El estrés pueden pasar de una persona a otra

Los homo sapiens sapiens tenemos un cerebro altamente social, y por ello fácilmente podemos contagiar nuestras emociones o, por el contrario, vernos “infectados” de las que expresan los demás.

Nuevas investigaciones presentan que observar el estrés experimentado por otras personas puede desencadenar una respuesta similar en nuestro organismo. Ver reír a alguien o a un grupo llevaría a que se desencadene nuestra risa; acompañar a una persona en un momento difícil, a sentirnos tristes; mirar bostezos, a no poder evitar comenzar a abrir la boca y también hacerlo, etc. Todas éstas son pruebas cotidianas de que las emociones son contagiosas.

Esta característica despierta el interés de todos nosotros y obviamente el de muchos neurocientíficos, que desde hace años realizan diversas investigaciones para comprender cómo las personas tomamos el estado anímico de otros.

Desde el descubrimiento de las neuronas espejo o especulares por el neurobiólogo Giacomo Rizzolatti y su equipo de la Universidad de Parma, la curiosidad creció aún más.
En su morfología, las neuronas espejo no se distinguen de las otras células nerviosas, pero sí lo hacen por la doble función que cumplen: se excitan ante determinadas acciones, las realicemos nosotros o las observemos en otros. 
Los múltiples trabajos realizados desde su hallazgo demuestran que las implicaciones que tienen trascienden el campo de la neurofisiología pura, ya que el sistema de espejo permite hacer propias las acciones, sensaciones y emociones de los demás.

Uno de los trabajos que presenta la actividad de las mismas es el de Sophie Scott, del Colegio Universitario de Londres, quien se propuso con su equipo ampliar otras investigaciones que demostraban cómo los rostros sonrientes activan las neuronas espejo de quienes los miran. 
Scott en su estudio reemplazó los estímulos visuales por auditivos, haciendo escuchar a los voluntarios vocalizaciones correspondientes a emociones negativas como el miedo y el disgusto, y positivas, como la diversión y el triunfo. Mientras tanto los cerebros de los participantes eran monitoreados a través de una resonancia magnética funcional. Uno de los puntos sobresalientes del estudio fue encontrar que las risas y voces triunfantes produjeron mayor respuesta.

Un trabajo más actual sobre cómo los estados emocionales de los otros influyen en nosotros fue llevado a cabo por Veronika Engert, del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas. Esta investigación presentó que con el solo hecho de ver a una persona sobrellevar una situación estresante puede ser suficiente para hacer que nuestro organismo libere cortisol (más conocido como "la hormona del estrés").

El trabajo se realizó con voluntarios de ambos sexos, algunos desconocidos entre sí y otros que eran pareja. Se formaron dos grupos, uno con quienes no estaban emparentados y el otro con los que sí. La tarea consistió en que 211 voluntarios observaran a otra persona que era sometida a responder una entrevista exigente o a resolver cálculos aritméticos desafiantes, con el fin de inducirlos a sentir estrés. El resultado fue que solo el 5% de los sujetos de prueba consiguieron mantener la calma; el restante 95% tuvo un aumento significativo en sus niveles de cortisol.

Las observaciones fueron de dos tipos: a través de un espejo unidireccional o por medio de videos. Cuando la visualización de un extraño se realizó a través del espejo un 30% de los participantes presentó un notable aumento del cortisol, y este porcentaje llegó al 40% cuando las personas estaban emparentadas con quien debían contemplar.

Esto último los llevó a concluir que si bien la cercanía es un facilitador empático para el estrés, no es una condición necesaria para que se produzca. Incluso la presentación de las personas que pasaron por la prueba a través de un video fue suficiente para que un 24% de los observadores vieran sus niveles de cortisol acrecentados.

Para los investigadores hasta los programas de televisión pueden afectarnos, ya que el estrés tiene un enorme potencial de contagio. Asimismo, los resultados no encontraron diferencia alguna en las respuestas empáticas entre ambos géneros, aunque las mujeres tendieron a evaluarse a sí mismas con mayor capacidad a la hora de manifestar esta capacidad cognitiva.

Partiendo de que en la actualidad uno de los males que aqueja nuestras sociedades es el alto nivel de exigencias, horas de trabajo, poco descanso, transito complicado, etc., resulta importante tener presente como sin quererlo nos transmitimos el estrés unos a otros.
Cierto nivel de exigencia nos activa y puede ser necesario para que podamos estudiar, cumplir con nuestro trabajo, tareas, etc., pero si es desmedido será contraproducente y afectará toda nuestra UCCM (unidad cuerpo cerebro mente).

En todos los ámbitos debemos considerar la aplicación de uno de los principios de la Neurosicoeducación para cuidar de nosotros (el de adecuación) que nos permitirá entender qué pedir y cuánto, según las posibilidades reales del momento particular de cada persona. Sin ello nuestro mecanismo adaptativo se vería desbordado, entraríamos en distress y viviríamos las demandas del medio como amenazantes.

Las obligaciones desmedidas tanto en el aula como en el trabajo perjudican principalmente dos áreas del cerebro, en donde se encuentran una gran cantidad de receptores de hormonas del estrés: el hipocampo (implicado en la formación de nuevos recuerdos) y la corteza prefrontal (involucrada en las funciones cognitivas complejas: toma de decisión, adecuación del comportamiento, planificación, pensamiento consciente).

Si el estrés es transitivo, tal como arroja el estudio del Instituto Max Planck, ya que observar a otra persona en una situación complicada puede ser suficiente para hacer que nuestros propios cuerpos liberen la hormona cortisol, cabe preguntarse qué podemos hacer.
Por un lado ya vimos lo necesario que es estar atentos a los momentos particulares de nuestros alumnos y colaboradores para tener en cuenta cómo están emocionalmente, si descansaron lo necesario, si vienen de una etapa de alta exigencia, etc., para ajustar las tareas a la realidad de cada persona. Un modo sencillo, si no se cuenta con tiempo, es elaborar una pequeña planilla en donde se anoten algunos de estos datos.

También es importante dar espacios para que la UCCM se recupere de los esfuerzos. Los descansos durante el día no son una pérdida de tiempo, sino, por el contrario, una optimización del mismo: permiten que el organismo vuelva a contar con la energía necesaria para responder a las tareas.

Facilitar e impulsar momentos sociales que posibiliten charlas distendidas disminuye el estrés, además de crear vínculos más humanos.

Finalmente, es vital desarrollar la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene en la generación de medios o contextos contribuyentes a nuestra mejor expresión, ya que si bien el estrés se contagia, las emociones positivas también. Antes de entrar a clase, a trabajar, a nuestro hogar, o al salir a la calle, la pregunta que debemos hacernos es: “¿Qué estado emocional voy a contagiar?”, y luego ser capaces de gestionarlo si no es el apropiado. Puede parecer algo sencillo, pero, sin embargo, el simple hecho de hacernos una pregunta activa nuestro cerebro y lo incita a buscar una respuesta para hacernos conscientes de cómo nos encontramos emocionalmente. Este proceso también puede realizarse al inicio del día laboral, de una reunión, actividad, etc.

Tal vez nuestras sociedades serían más trascendentes si pudiéramos tener presente la incidencia que cada uno de nosotros tiene en el cerebro de los otros, en sus conductas,  emociones y comprender que no da lo mismo cómo nos expresemos y actuemos, ya que todos con nuestras acciones cotidianas hacemos a los contextos en los cuales vivimos.

                                                                                             Fuente: Asociacion Educar

martes, 12 de mayo de 2015

¿Por qué se contagian los bostezos?

Los científicos han determinado que la gente bosteza más cuando lo hacen sus seres más queridos. Existen conjeturas acerca de la relación entre contagio y empatía. Pero por primera vez, los científicos han observado y estudiado con detenimiento este fenómeno. Los resultados obtenidos durante el experimento mostraron que el ritmo del contagio de los bostezos es mayor en primer lugar con parientes, en segundo lugar con amigos, conocidos y por último desconocidos. Los hallazgos sugieren que el bostezo es una forma de solidarizarse con las personas que experimentan una sensación, que en este caso, se suele relacionar con estrés, ansiedad, aburrimiento o fatiga.

¿Por qué bostezamos?
El coautor del estudio, Ivan Norsica del Museo de Historia Natural de la Universidad de Pisa, Italia, explica que se trata de un mecanismo para compartir las emociones. El contagio de un bostezo refleja las emociones de ambas personas.
Cuanto más fuerte es el vínculo, más bostezos
Norscia y la coautora del estudio Elisabetta Papalagi, del Instituto de ciencias cognitivas y tecnologías de Roma, estuvieron un año recopilando datos conductuales de más de cien personas adultas de diferentes nacionalidades.
Las observaciones se realizaron en diversos escenarios (en trenes o durante comidas) en Italia y Madagascar.Los científicos recopilaron distintas variables, tales como las relaciones de los sujetos entre sí, los países de origen, géneros y estilos de bostezo (bostezar con la boca abierta o bostezos más contraídos).
El equipo desarrolló un modelo estadístico basado en sus datos y comprobó que efectos de cada variable influían en el contagio de bostezos.
En el estudio, publicado en el diario PLoS ONE, el vínculo social resultó ser un predictor de respuesta al bostezo de otra persona.
Según Andrew Gallup, biólogo de la Universidad de Princeton, la empatía puede estar relacionada con el contagio de bostezos entre humanos.
Cuando bostezamos, ¿prestamos atención?
Sin embargo, Gallup señaló un pequeño vacío en los nuevos resultados. Gallup propone que tal vez simplemente nos fijamos más en nuestros seres queridos, por eso nos percatamos más de los bostezos en amigos y familiares que en desconocidos.
Gallup confiesa “No pretendo desacreditar los resultados. Solo propongo considerar esta teoría”.
Gallup plantea elaborar un experimento para salir de dudas. El experimento consistiría en enseñar a los sujetos videos de personas que tengan diferente relación con los otros estudiandos, y obligar a que presten la misma atención a cada individuo del video por igual.
Norsica opina respecto al experimento de Gallup, que es muy difícil obligar a alguien a prestar atención simplemente diciéndoselo. Controlar la atención de las personas ajenas no es fácil.
El por qué, sigue siendo un misterio.
La empatía como respuesta sigue siendo una razón poco clara.
A nivel evolutivo, el contagio de bostezos es un fenómeno relativamente nuevo en humanos, chimpancés y babuinos. Sin embargo los bostezos espontáneos existen desde hace más de 200 millones de años.

domingo, 29 de marzo de 2015

Si el neuromarketing conoce a fondo al consumidor ¿por qué le “teme” la publicidad?

Los consumidores se han convertido en individuos cada vez más informados y que no tienen ninguna duda de buscar la respuesta a sus necesidades allá donde esta se encuentre. Conceptos como el Big Data están en boga como abanderados de la personalización pero ¿conocemos realmente a los consumidores?
Detrás de los números y porcentajes se encuentran las personas, individuos que sienten y piensan cuyas decisiones, en casi el 95% de los casos, se toman de forma subconsciente. Con esta fotografía ¿por qué no recurrir en nuestros negocios al mejor de nuestros aliados? Hablamos de la neurociencia y el neuromarketing, trabajar en base al verdadero centro de decisiones del ser humano: el cerebro.
“Applying neuroscience into business” ha sido la ponencia ofrecida en el Neuromarketing World Forum de Barcelona por Wim Ubachs, creative & strategy director de The Egg of Ubachs en la que ha hablado de su viaje y experiencia a través del neuromarketing.
“El neuromarketing todavía no está bien aceptado en el mundo de la publicidad. El neuromarketing se representa de una forma muy mala y necesita una campaña mucho mejor” ha recalcado rompiendo una lanza a favor de este para que la industria de la publicidad comprenda por fin que es necesario para el desarrollo de los conceptos.

¿Por qué hay “miedo” al neuromarketing?
Algunos piensan que el neuromarketing no tiene respeto por los consumidores ha explicado aportando que la publicidad en sí misma, tiene una connotación negativa. “El mensaje de nuestra campaña es que la neurociencia de los consumidores ayudará a elaborar trabajos más efectivos y nos da valiosas pistas sobre el camino que debe tomar la publicidad”.
En palabras de Bachs, el neuromarketing es sólo el marketing de siempre pero con un poco más de conocimiento. De forma histórica se han identificado las emociones con el corazón pero la fuente orgánica y verdadera de estas es el cerebro. “La emoción gobierna nuestro comportamiento” por lo que no se entiende que aún existan tantas reticencias ante las ventajas que aporta la neurociencia del consumidor.
“La publicidad no es una ciencia. Se trata de una persuasión y esta es arte. La tecnología puede mejorar el arte” ha destacado. “Sí en la publicidad hubiese una fórmula para crear los anuncios perfectos, al día siguiente la industria ya no valdría tanto” ha afirmado ante esta situación de “mala” imagen del neuromarketing que se percibe en ciertos sectores de la publicidad.
Su viaje nos lleva a una interesante conclusión: emoción y subconsciente como claves para avanzar en la industria. “El subconsciente es muy importante en el comportamiento humano” señalando que “aunque no te importe la ética, nunca debes utilizar el poder de forma equivocada” en relación a lo importante que resulta no cruzar determinadas líneas éticas en publicidad.
“El neuromarketing les ayudará a crear mensajes más atractivos y efectivos” afirmando que quizás debería denominarse “marketing humano” ya que se basa en analizar como nos comportamos.

viernes, 20 de febrero de 2015

Amor y mariposas en el… ¿Cerebro?

Cuando recibimos el flechazo de cupido notamos que algo cambia: nuestro corazón palpita más fuerte, transitamos por la vida totalmente distraídos y nuestra atención y pensamientos se fijan en la persona de la cual nos enamoramos, sentimos mariposas en nuestro estómago, algo que suena muy poético… 

sin embargo, corriendo el riesgo de resultar poco románticos, lo que realmente sucede es que nuestro cerebro y cuerpo son bañados por una lluvia de diversos neurotransmisores y hormonas.

Mediante este maravilloso cóctel nos podemos transformar en personas pacientes ―cuando en realidad la calma no es una de nuestras virtudes― casi por arte de magia. De hecho, hasta podemos disfrutar de acompañar a nuestra pareja durante varias horas a probarse ropa en el shopping o sentarnos gustosos a ver la totalidad de un partido de fútbol mundialista entre Argelia vs. Rusia.

Seguramente, las personas que nos rodean observarán que algo está distinto en nosotros sin poder comprender del todo qué nos cambió de forma tan drástica. Afortunadamente, ahora podremos darles algunas explicaciones sobre nuestra manera de proceder.

En las primeras fases del enamoramiento la glándula suprarrenal aumenta la liberación de cortisol; esto no sólo nos lleva a sentirnos más ansiosos y eufóricos, sino también a transformar nuestra percepción, algo que podría llevarnos a disminuir nuestra capacidad de discernir las cosas negativas y aumentar la visión positiva de la persona que tanto nos atrae.

En el caso de los hombres, disminuyen los niveles de testosterona –entre 20 y 40 veces mayor que en las mujeres–, lo que nos permite centrar nuestra atención en esa mujer que tanto nos atrae, además de volvernos más “tranquilos y pacientes”.
En el caso de las mujeres, los niveles de testosterona aumentan, incrementándose la libido y la desinhibición. Digamos, metafóricamente hablando, que los hombres nos volvemos más femeninos y las mujeres, más masculinas, algo que ayuda a reducir las diferencias.

Asimismo, entran en juego otros neurotransmisores, entre los que podríamos destacar la dopamina, la oxitocina, la adrenalina, la serotonina y la vasopresina. Ellos son los responsables de la hermosa sensación de estar enamorados –aumentando la empatía, la confianza, el estado de ánimo, y el apego–, pero también “desconectan” parcialmente nuestra conciencia. 

Por lo cual nuestro cerebro tendrá dificultades para evaluar los contrastes, pudiendo llevarnos a cometer algunas imprudencias. Por ejemplo, la dopamina será la responsable de esa gigantesca motivación de ir al encuentro de la persona amada sea como sea, aunque ésta viva muy lejos. 

No obstante, luego de un tiempo, los niveles de dopamina descienden, lo que permite que nuestra conciencia pueda volver a evaluar nuestras acciones y a veces hacernos notar nuestro modo de actuar, llevándolos a plantearnos lo que estamos haciendo, asimismo, las zonas cerebrales involucradas en los períodos de amorío –entre las que podemos destacar: hipotálamo, amígdala, núcleo accumbens, tegmental ventral, núcleo estriado e ínsula–, estimuladas por los neurotransmisores mencionados anteriormente, también se encuentran vinculadas con los estados emocionales de ansiedad, depresión y obsesión, por lo que los cambios de humor y ánimo pueden ser muy espontáneos y frecuentes.

Esta combinación de neurotransmisores, tan magnífica y gratificante, pero también un arma de doble filo, comienza a decrecer con el pasar de los meses. A medida que transcurre el tiempo, influidos por la testosterona, nuestros niveles de “paciencia”, evaluación positiva del otro individuo, apego, etc., tienden a disminuir, al igual que nuestro acercamiento en las conductas y emociones.

Aquí es el momento en el cual nuestra conciencia e inconsciencia comienzan a tener fuerzas equiparables: las diferencias surgen y la capacidad de observarlas también. Por consiguiente, muchas parejas terminan peleándose o sintiéndose engañada por el otro.
Pero, ¡atención!: no está todo perdido. Si bien nuestra biología siempre cumple un rol apreciable en nuestro estado emocional, con conocimiento las cosas cambian y podemos llevar adelante estrategias que nos permitan mantener los neurotransmisores y las emociones de nuestro lado.

Como mencionaba anteriormente, la dopamina tiene un papel muy relevante en la motivación, además de ser la responsable de convertir una actividad en un hábito positivo, pero al lograr los objetivos que estimularon su liberación tiende a decrecer rápidamente.

Lo importante como pareja es conseguir establecer desafíos o proyectos en conjunto, en los cuales la motivación que pueda traernos un “baño” de dopamina no sólo dependa de actividades de corto plazo, sino, todo lo contrario, podamos establecer objetivos y metas, tanto finales como parciales, para poder ser un equipo que no sólo festeje los logros finales sino todo el proceso.

Algo que estimula la liberación de adrenalina y cortisol son las actividades en conjunto que puedan ser compartidas y hagan creer a toda nuestra uccm (unidad cuerpo cerebro mente) que se enfrenta a una situación de peligro en donde tener aliados nos brinda seguridad, fomentando el apego (una montaña rusa o una película de terror lo producen). también puede liberarse en situaciones donde salgamos de nuestra “zona de confort”, como ir a lugares donde desconozcamos costumbres o idiomas, y superar los escollos que se presenten en el camino brindará una gran satisfacción, al igual que practicar un estilo de baile o ejercicio, que además liberará endorfinas, llenándonos de felicidad y aumentando el estado de ánimo.

A esto se le pueden sumar cientos de estrategias que descubriremos con el avanzar de la vida en pareja, sabiendo que principalmente toda situación que compartamos junto al otro nos brindará mayor seguridad y podremos sentir que todo desafío puede ser superado si trabajamos en equipo: esto creará memorias emocionales muy positivas con esa persona, además de lazos muy fuertes y duraderos en el tiempo.

Lo importante es siempre compartir desafíos y proyectos, sabiendo que las dificultares aparecerán en el camino. con conocimiento todos tenemos la capacidad de comprender las diferencias para ser el pilar de nuestro ser amado, ayudándolo a eludir cualquier dificultad con un proyecto principal de corto, mediano y largo plazo, para ser felices juntos

viernes, 28 de noviembre de 2014

La creatividad como clave del futuro

Jorge Luis Borges reflexionó sobre el valor de la creatividad poética en una conferencia de 1983 en el Collège de France. Podría resultarnos sorprendente que las ideas centrales que guiaron estas consideraciones del último Borges estuvieran ligadas a la memoria, a la emoción y, sobre todo, al futuro.
Claro que Borges no fue el único en indagar sobre este tema. La fascinación por la creatividad fue una constante de siglos. Como sabemos, los antiguos griegos creían que la inspiración provenía de las musas. Durante la Edad Media, los filósofos distinguieron la creatividad artística de otros tipos de ingenio. Se pensaba que la creatividad era una habilidad única que sólo tenían ciertas personas elegidas. Hoy entendemos que el talento creativo no sólo no está reservado para unos pocos, sino que existe en todos los aspectos de la vida y es parte fundamental de todas las profesiones, desde la actuación hasta la carpintería o la ingeniería. También sabemos que, como cada aspecto de la experiencia humana, la creatividad se origina en el cerebro. Es por eso que las neurociencias están intentando estudiar las bases biológicas de este fenómeno.
Aunque no existe aún una definición de creatividad, en términos generales se considera creativo todo aquello que presente una visión novedosa u original sobre un problema. Muchas veces ese problema puede ser la forma en que representamos el mundo o la construcción de uno nuevo. Así es como se asocia la labor artística con la creatividad. Entendemos el arte como un rasgo distintivamente humano, y quizá da cuenta de una parte significativa de la evolución del cerebro.
¿Cómo nacen las ideas creativas? Suele ser muy decepcionante escuchar la explicación que incluso un artista genial suele dar respecto de dónde salieron sus ideas. Lo que es seguro es que ninguno de los grandes creadores tuvo una idea genial sin haberle destinado muchísimo tiempo previo a pensamientos profundos y obsesivos sobre un tema determinado. De hecho, hay más relación entre obsesión y creatividad que entre coeficiencia intelectual y creatividad. 
Según el escultor estadounidense Richard Serra, uno no quiere terminar convertido en un esclavo de sus propios trabajos o pensamientos previos, y el modo de evitarlo es mantenerse constantemente activo y hacer preguntas sobre lo que estamos haciendo y sobre lo que no entendemos. A menudo cuando las piezas comienzan a unirse, vemos cosas que no habíamos imaginado y que pueden llevarnos por una dirección diferente. En otras palabras, en términos de creatividad, la inspiración es para aficionados.
Muchos creativos reportan que ellos tienen ideas nuevas cuando no están pensando en nada: cuando el cerebro está desconectado, offline , procesa información intensamente. Sólo porque uno no esté concentrado en algo (o creyendo que no está concentrado) no quiere decir que el cerebro no está trabajando con la información adquirida previamente. 
Podemos decir que justamente éstos serían los mejores momentos para crear, ya que es cuando se está relajado, hay tiempo de inactividad y existe lo que se llama "sueños diurnos". El químico alemán Friedrich Kekulé cuenta en sus memorias que, cuando llevaba mucho tiempo intentando encontrar la huidiza estructura de la molécula de benceno, una tarde, mientras volvía a su casa, se quedó dormido. Allí comenzó a soñar con átomos que danzaban y chocaban entre ellos. Varios átomos se unieron y formaron una serpiente que hacía eses. De repente, la serpiente se mordió la cola y Kekulé despertó. A nadie se le había ocurrido hasta ese momento que la molécula pudiera tratarse de un compuesto cíclico. Esto se explica porque el sueño (en el cual, entre otras funciones, se repasan los eventos del día) también es un estado que facilita la creatividad.
 Durante el sueño hay actividades cerebrales que son similares a las que, según se comprobó, existen en períodos de creatividad. Y el despertar también es un momento propenso. Es famosa la anécdota de Paul McCartney sobre la noche de 1964 en que soñó la melodía de "Yesterday". Por la mañana, la cantó bajito y la escribió. El cerebro necesita un respiro o pausa ( downtime ) para la novedad.
Existen básicamente dos maneras de resolver problemas: una manera lógica (pensamiento lento y repetitivo) y una manera intuitiva. La actividad cerebral que se ve antes de que las personas resuelvan el problema con intuición es la activación de las áreas de imaginación y de asociación, que hablan entre ellas. Cuando estamos concentrados en encontrar una idea o una solución novedosa a un problema, no estamos permitiendo que trabajen en forma intensa las áreas que hacen nuevas asociaciones en el cerebro. Cuando se realiza el acto creativo el cerebro estaría en un estado oscilatorio, que posibilita la sincronización entre grupos neuronales de la misma área cortical o de áreas distantes entre sí que intervienen en una acción motora, tarea cognitiva o perceptiva.
El equipo de investigadores de la Universidad de McGill, en Montreal, escaneó el cerebro de Sting a través del resonador magnético funcional para observar qué partes de su cerebro estaban activas cuando improvisaba mentalmente una melodía que jamás había compuesto. Lo llamativo de los resultados fue la gran activación global de su cerebro. El proceso de creatividad claramente depende de una red muy compleja de nuestro cerebro. Otros investigadores observaron que cuando los músicos de jazz creaban algo nuevo, activaban áreas que generalmente están frenadas por la parte anterior -frontal- del cerebro.
Todo esto explica, a partir de un abordaje biológico, que para ser creativo hay que estar preparado, ser un poco obsesivo, un poco loco (no mucho), entender el problema de manera simple (muchas veces queremos hacerlo inteligentemente y, en realidad, todo es más sencillo), ser valiente, estar dispuesto a equivocarse (como supieron Galileo o Steve Jobs, muchas veces es bueno estar equivocado para luego estar en lo correcto) y, como dijimos, estar relajado.
Claro que existe una carga genética que predispone al talento creativo. Sin embargo, es el factor sociocultural el que juega un rol crucial, pues el acceso a experiencias de distinta naturaleza remodela las conexiones cerebrales necesarias para generar las soluciones innovadoras que resultan de este pensamiento divergente. El contexto y los factores sociales pueden estimular (o no) la explosión de creatividad.
Las sociedades de las que nacen los talentos creativos tienen una mayúscula responsabilidad sobre ese alumbramiento. Tanto es así que ellos se vuelven representantes de su sociedad y muchas veces esa ciudad o ese país es reconocido a partir de este gran hombre o mujer. También la sociedad se beneficia económicamente gracias a esos talentos. A gran escala, la llamada "economía creativa" o "industria creativa" es un factor de inmenso desarrollo. Este concepto abarca esencialmente la industria cultural (arte, entretenimiento, diseño, arquitectura, publicidad, gastronomía) y la economía del conocimiento (educación, investigación y desarrollo, alta tecnología, informática, telecomunicaciones, robótica, nanotecnología, industria aeroespacial). La creatividad humana es uno de los mayores recursos para las economías, ya que la principal riqueza de un país es su capital humano, un bien renovable cuyo viento de cola es la motivación.
Es que, como decíamos al comienzo, la creatividad no está circunscripta a una práctica específica, sino que es vital para todas las realizaciones humanas. ¿Cómo explicar, si no, el talento de una madre y un padre para administrar sus recursos módicos y lograr que a sus hijos no les falte nada? ¿Con qué capacidad el maestro alcanza eficazmente sus objetivos de educar a cada uno de los alumnos de su clase? ¿Cómo un proyecto solidario, una empresa incipiente o un Estado averiado logran salir a flote? "Es la creatividad, amigo", podríamos responder.
En la conferencia de 1983, Borges dijo también que la creatividad está ligada a la adversidad: "La felicidad es un fin en sí mismo y no exige nada, mientras que el infortunio debe ser transformado en otra cosa". Al seguir este razonamiento, podemos pensar que la potencialidad más grande que tenemos como comunidad es, justamente, eso: el reconocimiento de la carencia y de los recursos para transformarla en virtud; la memoria para aprender y la pasión para movilizarnos; y, por supuesto, la búsqueda obstinada de la solución. La creatividad resultará, entonces, nuestro recurso más valioso para construir ese futuro deseado.
Por  |  Para LA NACION

martes, 25 de noviembre de 2014

Neuroarquitectura y neuroliderazgo, tendencias fundamentales para el marketing

¿Alguna vez ha oído hablar del término “Neuroarquitectura”?

 Sobre este concepto ha girado la ponencia presentada por Mariano Alcañiz, director de LabHuman, UPV dentro de las jornadas que conforman el ICONEC 2014.

“La innovación es la fuente de la civilización humana y, por lo tanto, si vemos el extraordinario potencial de esa capacidad humana es el momento de preguntarse si el campo de la neurociencia le ha dado la suficiente importancia”. “Es difícil medir la creatividad”, señalando que por eso es tan complicado medir los mecanismos. Los pasos que se han seguido en los últimos años se han basado en la recopilación y análisis de datos pero “todavía hay muy pocos estudio de laboratorio”.
Ha explicado que poco a poco esto está cambiando y se han comenzado a realizar estudios sobre cómo y cuándo llega la creatividad al cerebro para poder determinar porqué hay personas más creativas e innovadoras que otras. Pero ¿cómo se comporta un innovador? “Autonomía, auto confianza, no aversión con el riesgo y actitud crítica con las normas” son algunas de las características señaladas por Alcañiz, que ha afirmado que “los aspectos emocionales como la empatía y saber llegar a los demás son fundamentales”.

Neurodiseño y neuroarquitectura
Y es aquí donde entra en juego la neuroarquitectura: el entorno que influye en que seamos más o menos creativos. “Una disciplina relativamente reciente que intenta investigar cuál es la influencia psicoemocional del espacio en los individuos”. Alcañiz ha señalado que uno de los ámbitos en los que más se ha centrado esta disciplina es el de la salud para saber si los cambios en los espacios en los que nos movemos pueden ayudarnos a mejorar por ejemplo en la forma de afrontar enfermedades o que los pacientes se sientan más tranquilos.
Es por esto que se ha decidido mezclar la neurociencia con la arquitectura, ya que el ser humano se ve determinado por los espacios en los que se mueve y los diferentes elementos que los componen tienen repercusión sobre nosotros.
Bajo esta premisa ha explicado su trabajo basado en el neurodiseño arquitectónico ya que “la realidad virtual produce cambios en los estados de ánimo del ser humano de forma estable”. “El futuro pasa por la realidad mixta, tracking 3D, portable e interfaz colaborativa y no tanto por las Google Glass ya que no están listas para los usuarios”.

La figura del “Neuro líder”
Por su parte Lucía Sutil, directora del máster universitario de Desarrollo de Técnicas Neurocognitivas aplicadas a las organizaciones de la Universidad Rey Juan Carlos ha hablado sobre el “neuro líder”. El líder del siglo XXI se encuentra inmerso en un cambio acelerado y un entorno multidisciplinar donde la globalización lo envuelve todo lo que hace que no pueda desarrollar planes a corto plazo como lo hacía antes lo que le lleva al terreno de la incertidumbre. “Educamos a nuestros empresarios futuros para el pasado” ha señalado.
Los nuevos desafíos pasan por tomar conciencia de la nueva realidad, gestionar el cambio adecuadamente, gestionar la incertidumbre y el miedo y mantener un equilibrio personal entre los distintos papeles que ejerce.

martes, 18 de noviembre de 2014

Entre el 80% y el 95% de la decisión de compra se toma en el inconsciente

El NeuroMarketing es un área del marketing que permite conocer el comportamiento de los consumidores en el momento de la compra. Algunos estudios han demostrado que una decisión de compra tarda alrededor de 2.5 segundos, de los cuales entre el 80% y el 95% se toma en el inconsciente. Esto origina diferencias entre lo que decimos, lo que hacemos y sentimos.

1. Generalidades del Neuromarketing

El Neuromarketing es el área del marketing que estudia los procesos cerebrales y su impacto en el proceso de toma de decisiones de los consumidores.
El Neuromarketing investiga qué zonas del cerebro están relacionadas en el comportamiento de los consumidores cuando: elige una marca, compra un producto/servicio o es expuesto a un material publicitario.
Los objetivos del NeuroMarketing pueden ser:
  • Identificar el impacto emotivo que genera su producto, servicio, marca, canal, etc.
  • Comprender el comportamiento del consumidor en el momento de la compra.
  • identificar y satisfacer las necesidades y expectativas de los clientes.
Las técnicas de NeuroMarketing permiten conocer toda esta información de los consumidores evaluando su cerebro, sin realizar preguntas.

2. Tecnologías que se utilizan en el NeuroMarketing

Las cuatro tecnologías más utilizadas aplicadas en el NeuroMarketing son:
  • Resonancia Magnética funcional también llamada fMRI: es una tecnología costosa pero con resultados muy confiables. Es una tecnología que monitorea funciones fisiológicas como cambios en la oxigenación de la sangre y las alteraciones de las propiedades magnéticas que se producen en consecuencia de estos cambios. La más utilizada es la “BOLD-fMRI”.
  • Encefalografía también llamada EEG: mide los cambios eléctricos del cerebro. Es la técnica más barata y accesible, con pocos riesgos para las personas estudiadas.
  • Magneto Encefalografía también llamado MEG: también mide los cambios magnéticos que se producen en el cerebro.
  • Tomografía también llamada PET: consiste en monitorear funciones fisiológicas como: metabolismo, flujo y oxigenación de la sangre.
  • Equipos Eyetacking basados en rayos infrarrojos: el método de refracción de infrarrojos está basado en la iluminación de los ojos con esta luz, y se mide la cantidad de luz reflejada por la superficie del ojo. Este sistema rastrea y graba la mirada de la persona evaluada en una imagen o video.

3. ¿Qué mide el NeuroMarketing?

El NeuroMarketing evalúa el cerebro cuando es expuesto a un mensaje y mide tres componentes: atención, emoción y memoria.
  • La atención es fácil de capturar en un anuncio, lo que origina que frecuentemente tenga un valor alto.
  • La emoción debe subir y y bajar durante el anuncio, ya que si la emoción es muy alta por mucho tiempo puede producir fatiga y bajar de manera significativa la efectividad del anuncio.
  • La memoria es lo más difícil de lograr. La marca se debe mostrar en los momentos del anuncio que más captura la atención del consumidor para que la marca se recuerde al terminar el anuncio. Es importante anotar que recordar un anuncio no significa que se va a comprar el producto.

4. Ejemplos de uso de NeuroMarketing

4.1. Reto Pepsi
Una prueba de NeuroMarketing muy documentada en Internet es llamada el reto Pepsi que consistió en dar una prueba a un grupo de personas de dos bebidas que no tenían diferencia visual. El resultado sorprendió ya que más del 50% de las personas eligieron Pepsi frente a Coca Cola, cuando Pepsi tenía aproximadamente el 25% del mercado de las colas.
La prueba se repitió en otro grupo de personas pero esta vez viendo las marcas, visualizando la actividad de sus cerebros a través de resonancias magnéticas. La zona responsable de la recompensa positiva del cerebro se activaba con ambos refrescos, sin embargo se identificó que se activaba otra zona adicional del cerebro al conocer la marca. Esta última prueba si coincidió en su resultado al share del mercado ya que el 75% de las personas escogieron Coca Cola.
Con estos dos estudios se concluyó que la venta de Pepsi debería ser en el momento del estudio algo más del 50% del mercado, sin embargo, tanto los valores reales del mercado como la respuesta cerebral al conocer las marcas era muy superior a favor de Coca Cola comparado con Pepsi.


miércoles, 12 de noviembre de 2014

Los tres cerebros, según MacLean

Con base en la teoría de la evolución del cerebro de Paul D. MacLean,físico norteamericano y neurocientífico, podemos identificar tres cerebros:
  • El cerebro reptil o primitivo
  • El cerebro mamífero o límbico
  • El cerebro neocórtex o neocorteza

Esta teoría es de mucha utilidad en la aplicación de las neurociencias en la investigación de mercado, por lo que su entendimiento es fundamental para explicaciones posteriores.

MacLean en 1970 propone una concepción de que un conjunto de estructuras neuronales funcionan como un sistema que es fundamental en la determinación de las emociones en el humano,  ubicandolo alrededor de la frontera o borde entre el telencéfalo y el diencéfalo, de ahí el término límbico, en latín limbus que significa “borde”.

Al determinar éste sistema límbico dentro de una teoría que pretendía explicar los procesos emocionales en todos los niveles de complejidad, surge la hipótesis del cerebro triple.

Bajo este enfoque, el cerebro experimentó tres grandes etapas de evolución de modo que en los mamíferos superiores se manifiesta una jerarquía de tres cerebros en uno, por eso el término de cerebro triple (en inglés triune, esto es “tres en uno”).

El cerebro reptil, ubicado en el tallo cerebral, esto es en la parte más baja y trasera del cráneo, en el centro de este sistema, se encuentra el hipotalamo área del cerebro que regula las conductas instintivas y emociones primarias como el hambre, deseos sexuales y la temperatura corporal,  elementos básicos de supervivencia. Es compulsivo y estereotipado. MacLean define que esta función organiza los procesos involucrados en el regreso de las especies migratorias al mismo terreno de crianza de años atrás.

El cerebro paleomamífero, que comprende el sistema límbico, conocido también como el sistema de la emociones, constituido principalmente por el hipocampo, que cumple una función muy importante en el aprendizaje y la memoria y la amigdala, que dispara el miedo ante ciertos estímulos y desempeña un rol activo en la vida emocional. Agrega las experiencias actuales y recientes a los instintos básicos mediados por el cerebro reptil. Este sistema permite que los procesos de sobrevivencia básicos del cerebro reptil interactúen con elementos del mundo externo, lo que resulta en la expresión de la emoción. Un buen ejemplo es como el instinto de reproducción interactua con la presencia de un individuo con atributos atractivos (cultura) del sexo opuesto, por lo que se provocarían sentimientos de deseo sexual en el individuo de estudio.

El cerebro neomamífero, la cortex o neocorteza , regula emociones específicas basadas en las percepciones e interpretaciones del mundo externo. Sentimientos de amor hacia un individuo particular serían un ejemplo de este tipo de emoción. Según MacLean, en los mamíferos avanzados, como los humanos, funcionan los tres cerebros. En los mamíferos inferiores se dan los cerebros paleomamífero y reptil. En los demás vertebrados solo existe el cerebro reptil.

Por lo tanto la evolución del cerebro paleomamífero (sistema límbico) libera a los animales de la expresión estereotipada de los instintos dictada por el cerebro reptil. El cerebro neomamífero añade mayor flexibilidad a la conducta emocional al darle a los mamíferos superiores una conducta en procesos interpretativos complejos y utilizar la solución de problemas y la planeación a largo plazo en la expresión de las emociones.

El entendimiento y manejo de esta teoría en la aplicación de la neuropsicología para generar estímulos que permitan llegar a extraer información, no solo del córtex, sino llegar al cerebro reptil o al paleomamífero, en la metodología cualitativa de la investigación de mercado, utilizando diferentes técnicas, como las entrevistas de profundidad, etnógraficas o Focus Group es fundamental si pretendemos hablar de un neuromarketing con bases científicas.