Mostrando las entradas con la etiqueta estres. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta estres. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de septiembre de 2014

¿Cómo combatir el mal ambiente laboral?

¿Piensas constantemente en el trabajo en tus días libres? ¿Tus compañeros migraron a la competencia? Pues estos son indicios de que convives con un mal clima laboral.

El clima laboral, es uno de los temas más relevantes en el trabajo, ya que de él depende en gran medida el rendimiento y la productividad de las personas.

Un mal ambiente genera malos estados de ánimo en los trabajadores, alta rotación, estrés laboral, aumento de los índices de errores y escaso compromiso con las labores.
De ahí la constante búsqueda de las empresas por establecer ambientes que favorezcan el buen clima laboral y que permitan que las personas den lo mejor de sí en sus labores.
Para esto, los principales aspectos que hay que considerar son: el espacio de trabajo, el tipo de liderazgo de los jefes, el trabajo en equipo y las conductas de los trabajadores.

Existen trabajos que son estresantes por su propia naturaleza, como la medicina o la abogacía, sin embargo, esto no necesariamente debe significar un mal ambiente laboral.

Los indicios que te encuentras en uno de ellos son:

-En tus días libres, piensas constantemente en el trabajo
-Tus compañeros comienzan a migrar a la competencia
-Escasa innovación en los procesos
-En actividades recreativas, existe muy poco interés por participar
-Escasa comunicación entre el jefe y su equipo
-Alto ausentismo
-Las decisiones de las jefaturas se contradicen entre sí
-Personas con cuadros de estrés
-Reiteradas situaciones de conflictos

Si este es tu caso, unos tips para combatirlo son:

-Mantente al margen de los rumores y conflictos de tus compañeros. Es mejor no emitir comentario en favor de ninguna parte, recuerda que en estos ambientes, cualquier opinión puede jugarte en contra.
-Personaliza tu espacio de trabajo. Pon fotos de tus vacaciones, novio, amigos, familiares y elementos que te motiven y animen.
-Lleva tus audífonos y escucha música, esto te ayudará a olvidar problemas y te aislará.
-Haz bien tu trabajo. Concéntrate en hacerlo cada día mejor, recuerda que ese es tu objetivo diario, además por esa razón estás ahí.
-Cambia tu enfoque, ve las cosas buenas de tu trabajo. Piensa en las cosas buenas de tus labores, qué has aprendido, personas que hayas conocido, etc.
-Cuando se termine la jornada, realiza una actividad que te desconecte por completo.
-Enfrenta los conflictos, pero sin atacarlos, sino tratando de solucionarlos.


Ernesto Velarde, country manager dice, “para que un trabajador de lo mejor de sí, es necesario que tenga las condiciones adecuadas, pero no basta con capacitarlo y entrenarlo, también debe sentirse cómodo con sus compañeros y sobre todo con sus jefes”.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

El estrés leve puede afectar nuestra capacidad de controlar las emociones

Todos sabemos que el estrés nos hace actuar de un modo menos equilibrado y es común considerar que un poco no nos afecta. Sin embargo, nuevos estudios han arrojado resultados que pueden hacernos dudar de que esto sea tan así.
Un trabajo de investigación liderado por Elizabeth Phelps, de la Universidad de Nueva York, publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias, presenta cómo incluso estresores leves pueden afectar el buen funcionamiento de la corteza prefrontal, el área más evolucionada de nuestro cerebro.
Si bien desde hace mucho tiempo se considera que el estrés disminuye la capacidad de control emocional, el trabajo Phelps es el primero que documenta cómo incluso hasta el estrés leve lo socava.
El experimento fue realizado en dos días con un total de 78 participantes. En el primer día, los investigadores llevaron a los partícipes hacia un condicionamiento de miedo. Para esto, les hicieron ver imágenes ―algunas de ellas eran acompañadas por una descarga eléctrica en la muñeca― de serpientes o arañas y con correr de las fotografías crecieron sus temores. Después de esto, les enseñaron una serie de estrategias cognitivas para que aprendieran a disminuir las aprensiones provocadas por el paso anterior.
En el segundo día, los dividieron en dos grupos: el A o de estrés y el B o de control. A las personas del grupo A les sumergieron las manos en agua helada durante tres minutos (éste es un método estándar para la creación de una respuesta de estrés leve en estudios psicológicos). A los integrantes del grupo control o B, les bañaron las manos, pero en agua tibia. Para corroborar quienes pertenecían al grupo de estrés se les midió a todos los niveles de cortisol en saliva. El resultado fue que aquellos pertenecientes al grupo A presentaron un significativo aumento en el mismo, mientras que no hubo cambios en el grupo de control.
Luego de cierto lapso, les presentaron a todos los voluntarios las imágenes de serpientes o arañas, para observar si el estrés les debilitaba la capacidad de aplicar las técnicas cognitivas aprendidas el día anterior.
Como habían considerado los científicos, los integrantes del Grupo B o de control presentaron una menor respuesta de temor ante las fotografías, mostrando que pudieron aplicar el entrenamiento cognitivo. En cambio, los del Grupo A, pese a haber recibo la misma información y entrenamiento, no mostraron disminución en la respuesta de miedo, lo que indicaba que no habían podido utilizar las técnicas aprendidas el día anterior.
Las técnicas o estrategias cognitivas, así como la resignificación, exigen la activación de la corteza prefrontal y sus funciones ejecutivas. Sin embargo, esta área cerebral es altamente sensible al estrés y la tensión, circunstancia que dificultó en este experimento que los voluntarios pudieran aplicar lo aprendido.
No obstante, existe un modo posible para que, pese al estrés, podamos aplicar las técnicas cognitivas: practicarlas. La capacidad de aprendizaje, la memorización y la recuperación de un conocimiento dependen de la conexión de neuronas y, por ello, la práctica o espacios más largos de entrenamiento son necesarios para que las estrategias o la aplicación de la resignificación puedan estar más consolidadas en la memoria. Pero falta un paso más: usar la imaginación y representarse situaciones posibles y a nosotros aplicando lo aprendido. De este modo tendremos dos vías neuronales integradas y a disposición: una, con la información y la otra, con la aplicación.
Luego de leer este trabajo, al igual que hemos hecho con otros en donde vimos cómo nos afecta el estrés, debemos considerar lo siguiente:
  • Aprender a no generar situaciones estresantes innecesarias.
  • Debemos ser conscientes de cómo el estrés, aun el leve, afecta el buen funcionamiento de la corteza prefrontal.
  • Realizar durante el día actividades relajantes, que van desde ejercicios de respiración, pasear o acariciar a nuestra mascota, hasta encuentros y charlas con personas amigas, para permitirle a nuestra UCCM (unidad cuerpo cerebro mente) reponerse.
  • Recordar que el estrés se acumula y por ello la importancia de paso anterior.
  • Neurosicoentrenar habilidades de modelación emocional, para poder contar con ellas cuando lo necesitemos.
  • Lo más importante: generar contextos en todas las áreas de nuestras vidas que estén a favor del cuidado y buen funcionamiento de nuestra UCCM y de nuestra corteza prefrontal.