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domingo, 5 de abril de 2015

6 razones por las que pensar como un niño le hará mejor líder

¿Alguna vez se ha sentido harto de su trabajo? ¿Frustrado con sus empleados, ignorado por sus clientes, sobrepasado por la cantidad de trabajo? Tenemos la solución:conviértase en un niño de 5 años.
La clave de esta idea se basa en volver a sentirse emocionado por su trabajo como la primera vez y a su vez, sobrellevar mejor los problemas y encontrar soluciones creativas. 
Estos son los 6 pasos para sacar al niño que lleva dentro:
1. Los niños cuestionan todo
Pregunte porqué tantas veces como sean necesarias y a veces la respuesta será “porque siempre lo hemos hecho así y no hemos pensado en otra cosa”, lo que le llevará a pensar en posibles soluciones. Uno de los líderes más famosos, Steve Jobs, llevaba a la práctica esta mentalidad cuestionando el diseño de sus productos. Su idea de instalar tan solo un botón en el iPhone llevó a crear uno de los diseños más exitosos de la historia.
2. Dicen la verdad
Esto no quiere decir que deba comunicarse tal y como lo haría un niño pero a veces nos preocupamos demasiado en la manera en la que debemos decir las cosas y en cómo serán recibidas nuestras palabras. Piense como un niño y la verdad saldrá sola.
3. Son generosos
Normalmente la mayoría de los niños se preocupan por los miembros de su familia y por los animales. Se aproximan al mundo con el corazón y la mente abierta y quieren que todo el mundo a sus alrededor sea feliz. Aplique esto en su trabajo y todo irá mejor.
4.  No son rencorosos
Esta es una buena táctica para solventar fracasos y frustraciones. Grite todo lo que quiera (aunque solo sea en su cabeza) y siga adelante con otra cosa.
5. No tienen miedo a cambiar de opinión
Es importante ser disciplinado y comprometido y si cambia de opinión sobre algo nuclear puede llegar a confundir a sus empleados y clientes. Mark Zuckerberg es conocido por darle un aire nuevo a sus proyectos y a veces cambiar de punto de vista incluso después de haber tomado una decisión. Estar abierto al cambio puede significar encontrar una nueva dirección.
6. Ven todo como una aventura
Los más pequeños ven el mundo como un mundo sorprendente, cualquier actividad puede convertirse en un juego para ellos. Si algo parece aburrido, conviértelo en un juego y así podrá encontrar una aproximación más interesante para llevarlo a cabo.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Si es en equipo, mejor

Muchas veces se generan discusiones alrededor del interrogante de si la suma de grandes inteligencias individuales lleva necesariamente a un resultado colectivo satisfactorio. En esferas tan distantes como la práctica deportiva, la labor artística o el desarrollo comercial, surge la reiterada pregunta: ¿cómo puede ser que este equipo de estrellas no haya rendido tan bien como se esperaba? ¿Y cómo éste, más austero, logró, por el contrario, maravillar con su rendimiento?
Aunque desde siempre se ha intentado medir la inteligencia humana, pocas áreas de la ciencia han sido más controversiales. Las definiciones de inteligencia propuestas son diversas y van desde la flexibilidad conductual o cognitiva para generar situaciones novedosas y la capacidad de resolver problemas hasta la de una eficaz adaptación con el medio. Algunos investigadores enfatizan la capacidad para el pensamiento abstracto; otros, la habilidad para adquirir vocabulario nuevo o conocimientos originales; otros, la capacidad de adaptarse a situaciones inesperadas. De todas maneras, el coeficiente intelectual podría considerarse una medida arbitraria de inteligencia, con un set de pruebas predeterminadas.
Las pruebas -o tests- que se han propuesto a lo largo de la historia para medir el constructo llamado "inteligencia" son imperfectas. La mayoría de ellas han hecho énfasis en las destrezas de razonamiento lógico y abstracto dejando afuera factores fundamentales como el bagaje cultural, las habilidades sociales y la experiencia adquirida. Con el argumento de que estos tests predicen el éxito en diversos contextos (especialmente en culturas occidentales), los resultados se usaron y usan para admisiones a centros de estudio o a empresas. Por lo tanto no es sorprendente que estos tests hayan sido cuestionados y se hayan convertido en foco de un fuerte debate con implicaciones políticas y sociales. Aunque una prueba evalúe la capacidad de resolver un problema matemático o la comprensión de una lectura, no podemos considerarlos tests que abarquen "toda" la inteligencia.
A lo largo de la historia se postularon varias teorías y definiciones sobre inteligencia. Entre ellas, en 1904, el psicólogo inglés Charles Spearman propuso la existencia del factor G o inteligencia general. Sostenía que esa condición permite tener éxito en un amplio rango de tareas cognitivas. Pero, en 1916, su colega Godfrey Thomson propuso que lo que parecía ser una aptitud única era, en realidad, una colección de múltiples y diversas habilidades necesarias para completar la mayoría de las tareas intelectuales.
El psicólogo estadounidense Howard Gardner (1983) denominó a todos los talentos de una persona como "inteligencias". Actualmente se entiende a la inteligencia en relación con otras habilidades dentro de una esfera emocional, motivacional e interpersonal; también se cree que la cooperación entre estos aspectos permiten un mayor desarrollo del potencial intelectual.
La gente varía en cosas como inteligencia emocional, habilidades particulares, experiencia, que son diferentes de la "inteligencia general", pero también importantes. Además, el humor, la sensibilidad, la ironía y la creatividad son rasgos de inteligencia que quedan fuera tanto de los tests clásicos como de ciertos patrones que ostentan instituciones demasiado rígidas. Por eso, las definiciones -y las pruebas- sobre la inteligencia siempre quedan "chicas" a la hora de relacionarlas con las acciones y decisiones de la vida real. Si entendemos la inteligencia como el conjunto de recursos con los que cuenta un individuo para adaptarse al medio, una persona puede ser tremendamente inteligente sin la necesidad de contar con un bagaje demasiado grande de conocimientos adquiridos a través de la educación formal o el entrenamiento. Esta última afirmación se relaciona particularmente con el término de "inteligencia fluida", que se define como la capacidad de resolver problemas nuevos descubriendo las relaciones que existen entre las cosas e independientemente del conocimiento adquirido a lo largo de la vida.
Cuando se trata de inteligencia, la totalidad puede ser mayor que la suma de sus partes. Un estudio del prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT) exploró la existencia de una inteligencia colectiva entre grupos de personas que colaboran bien entre sí, demostrando que la inteligencia del conjunto se extiende más allá que la lograda a través de la suma de las capacidades cognitivas de los miembros de los grupos de forma individual. Estos investigadores mostraron que hay una eficacia general que predice el rendimiento de un grupo en muchas situaciones diferentes. Grupos con un excelente rendimiento en una tarea presentaban también un excelente rendimiento en tareas diferentes. En otras palabras, grupos que fueron exitosos en un desafío serán exitosos en resolver otros desafíos distintos.
A la hora de dar un ejemplo interesante para dar cuenta de la labor colectiva en un ámbito específico, se pueden citar varios estudios que exploraron un aparente cambio en la ciencia desde un modelo de base individual hasta un modelo de trabajo en equipo. Uno de ellos, publicado en la revista Science , al relevar casi 20 millones de artículos científicos y 2,1 millones de patentes en las últimas cinco décadas, demostró que los equipos predominan sobre autores solitarios en la producción de conocimiento con alto impacto (una tendencia igualmente fuerte en las ciencias sociales, ciencias naturales e ingeniería: creció de un 17,5%, en 1955, a un 51,5% en 2000). Estas estadísticas manifiestan una transformación sustancial que liga la tarea de investigación (una labor donde se destaca eminentemente cierto tipo de inteligencia) a la labor colectiva.
Claro que la inteligencia colectiva como idea y como práctica ha existido desde siempre. Familias, tribus, ejércitos y empresas se conformaron para actuar colectivamente de manera inteligente (lo cierto es que no siempre fue logrado). También, la propia escritura y su institucionalización en universidades y bibliotecas (desde la famosa de Alejandría hasta las populares de la actualidad) tuvieron la intención de fijar y hacer circular el conocimiento que la sociedad había producido previamente para el aprovechamiento colectivo.
Pero en la última década una nueva dinámica de ejercicio de inteligencia colectiva se ha consolidado: millones de personas conectadas por Internet desarrollan e intercambian información a través de una red multidireccional, interactiva y universal. Las muestras más notables están dadas por los motores de búsqueda como Google, que organizan y ponen a disposición creaciones de las formas y los orígenes más disímiles para el uso general.
Otra manera de ilustrar este proceso que conforma la inteligencia colectiva está en la evolución de la idea de enciclopedia, desde la monumental obra llevada adelante por Diderot y otros escritores en plena ilustración del siglo XVIII hasta la contemporánea Wikipedia, donde miles de personas en todo el mundo contribuyen a la elaboración de ese complejo sistema de referencia.
Todo lo aquí expuesto no resulta azaroso: estudios del laboratorio del médico norteamericano John Cacioppo, uno de los líderes y pioneros del campo de las neurociencias sociales, han demostrado que el aislamiento social produce efectos negativos no sólo para nuestro ánimo y nuestra conducta, sino también para nuestra salud cognitiva y física en general. Las interacciones sociales que devienen de los procesos que contribuyen a la inteligencia colectiva de un grupo albergan un efecto positivo sobre nuestro bienestar, en múltiples ángulos.
Pero sin dudas una de las mayores representaciones de las construcciones colectivas modernas son los Estados nacionales y sus correspondientes alianzas regionales. Las sociedades organizadas que buscan satisfacer las necesidades básicas de sus ciudadanos y desarrollarse a partir de la historia heredada y, sobre todo, de lo que forjan desde su presente constituyen el rasgo más cabal de inteligencia colectiva que pueden mostrar los seres humanos como especie.
Se trata de que cada uno -el afinador, el intérprete, el compositor, el asistente y el director- ponga lo mejor de sí para hacer sonar cada vez mejor la orquesta.

lunes, 29 de septiembre de 2014

¿Cómo combatir el mal ambiente laboral?

¿Piensas constantemente en el trabajo en tus días libres? ¿Tus compañeros migraron a la competencia? Pues estos son indicios de que convives con un mal clima laboral.

El clima laboral, es uno de los temas más relevantes en el trabajo, ya que de él depende en gran medida el rendimiento y la productividad de las personas.

Un mal ambiente genera malos estados de ánimo en los trabajadores, alta rotación, estrés laboral, aumento de los índices de errores y escaso compromiso con las labores.
De ahí la constante búsqueda de las empresas por establecer ambientes que favorezcan el buen clima laboral y que permitan que las personas den lo mejor de sí en sus labores.
Para esto, los principales aspectos que hay que considerar son: el espacio de trabajo, el tipo de liderazgo de los jefes, el trabajo en equipo y las conductas de los trabajadores.

Existen trabajos que son estresantes por su propia naturaleza, como la medicina o la abogacía, sin embargo, esto no necesariamente debe significar un mal ambiente laboral.

Los indicios que te encuentras en uno de ellos son:

-En tus días libres, piensas constantemente en el trabajo
-Tus compañeros comienzan a migrar a la competencia
-Escasa innovación en los procesos
-En actividades recreativas, existe muy poco interés por participar
-Escasa comunicación entre el jefe y su equipo
-Alto ausentismo
-Las decisiones de las jefaturas se contradicen entre sí
-Personas con cuadros de estrés
-Reiteradas situaciones de conflictos

Si este es tu caso, unos tips para combatirlo son:

-Mantente al margen de los rumores y conflictos de tus compañeros. Es mejor no emitir comentario en favor de ninguna parte, recuerda que en estos ambientes, cualquier opinión puede jugarte en contra.
-Personaliza tu espacio de trabajo. Pon fotos de tus vacaciones, novio, amigos, familiares y elementos que te motiven y animen.
-Lleva tus audífonos y escucha música, esto te ayudará a olvidar problemas y te aislará.
-Haz bien tu trabajo. Concéntrate en hacerlo cada día mejor, recuerda que ese es tu objetivo diario, además por esa razón estás ahí.
-Cambia tu enfoque, ve las cosas buenas de tu trabajo. Piensa en las cosas buenas de tus labores, qué has aprendido, personas que hayas conocido, etc.
-Cuando se termine la jornada, realiza una actividad que te desconecte por completo.
-Enfrenta los conflictos, pero sin atacarlos, sino tratando de solucionarlos.


Ernesto Velarde, country manager dice, “para que un trabajador de lo mejor de sí, es necesario que tenga las condiciones adecuadas, pero no basta con capacitarlo y entrenarlo, también debe sentirse cómodo con sus compañeros y sobre todo con sus jefes”.