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viernes, 5 de junio de 2015

Cerebro femenino y masculino: cómo impactan sus diferencias en las conductas

  

Roxana Kreimer propone un breve recorrido por algunos de los estudios y reflexiones sobre el tema, abriendo preguntas, convocando al debate. Género, biología y ¿misterio?


Si bien no es ninguna novedad que los hombres y las mujeres a menudo piensan distinto, los últimos avances de las neurociencias han revolucionado este campo de estudio.

Hasta ahora se sostenía que esas diferencias se debían al funcionamiento de las hormonas sexuales o a las presiones sociales. Se creía que la estructura básica del cerebro de hombres y mujeres era la misma. Sin embargo, estudios científicos recientes realizados mediante resonancias magnéticas funcionales (IRMf) han demostrado que no son exactamente iguales.

Aunque el 99% de nuestros genes sean idénticos, ese 1% hace una diferencia. No hablamos de capacidades o aptitudes mayores o menores, sino de una realidad hormonal distinta. Se investiga, por ejemplo, porqué las mujeres son más propensas a sufrir ciertos trastornos (como, por ejemplo, la depresión), o la razón por la cual algunos fármacos funcionan bien en los hombres pero no tienen casi efecto en las mujeres.

Se estudia de qué manera los niveles de hormonas impactan en las decisiones, qué efectos tienen en las conductas las diferencias en los circuitos neuronales y en las sustancias químicas que transmiten los mensajes entre las neuronas, si piensan de manera similar hombres y mujeres. 



No es sólo cuestión de biología sino de cómo la biología afecta a la percepción o a nuestras habilidades. Una mujer recuerda peleas que el hombre insiste en que nunca sucedieron. La frecuencia diversa con que, en promedio, los pensamientos sobre sexo ingresan en el cerebro femenino y en el masculino. ¿Es una mujer que supera los cincuenta más proclive a iniciar el divorcio que un hombre? Las mujeres, ¿perciben mejor las emociones?

Un estudio en la Escuela de Medicina de Harvard encontró que la región del cerebro en la que se procesan las decisiones y la resolución de problemas (en el lóbulo frontal) era proporcionalmente más grande en las mujeres. También se encontraron diferencias en la corteza límbica, que regula las emociones, más grande en el cerebro de las mujeres.
Otros estudios han descubierto que el hipocampo, involucrado en la memoria de corto plazo, era mayor en las mujeres.

Entre las regiones que se cree que son más grandes en el cerebro de los hombres se destaca la corteza parietal, que procesa las signos de los órganos sensoriales y está involucrada en la percepción del espacio.

Hombres y mujeres utilizan distintos mecanismos cerebrales para controlar el dolor. También difiere el comportamiento de la amígdala, que regula las emociones y la conducta social y sexual.

Los estudios que se han llevado a cabo en este campo revelan que los hombres y las mujeres procesan los eventos emocionales de forma muy distinta. ¿Qué pasa por la cabeza de hombres y mujeres en sus relaciones afectivas? ¿Por qué las mujeres a menudo desearían que sus parejas fueran mas empáticas, qué papel juega el cerebro en la competencia entre hombres o en las relaciones laborales entre jefes y subordinados?


Comprender la biología del cerebro femenino y masculino nos puede ayudar a relacionarnos mejor. Una parte importante del conflicto que existe entre hombres y mujeres se debe a las expectativas, poco realistas, derivadas de la incapacidad de comprender las diferencias entre ambos géneros.

La mayoría cree que los objetivos primordiales del cerebro masculino son el sexo, el status y el poder, no necesariamente en ese orden. Y es cierto que la tendencia a buscar estos fines está programada en los circuitos del cerebro masculino.

Pero eso no es todo, ni mucho menos. Los chicos desde el principio aprenden de forma diferente a como lo hacen las chicas, y se interesan por cosas distintas. La acción y el juego brusco están programados biológicamente. 

Los hombres no son esclavos de la testosterona o del impulso sexual. Pueden madurar hacia una capacidad de amar y apegarse que es al menos tan fuerte como en la mujer. El estereotipo de hombre estoico y falto de emociones se contradice con las investigaciones que muestran la entrega y devoción del cerebro del padre y del hombre maduro.

Los bebes varones son más emotivos que las niñas. Sin embargo, las prácticas educativas, las presiones sociales y la biología empiezan a remodelar los circuitos cerebrales masculinos desde temprano, enseñándoles a inhibir los sentimientos.

El conocimiento de los entresijos del cerebro masculino y femenino puede ayudar, tanto a los hombres como a las mujeres, a sentir más intimidad, compasión y valoración mutua.

jueves, 4 de junio de 2015

Atención con los contagios: El estrés pueden pasar de una persona a otra

Los homo sapiens sapiens tenemos un cerebro altamente social, y por ello fácilmente podemos contagiar nuestras emociones o, por el contrario, vernos “infectados” de las que expresan los demás.

Nuevas investigaciones presentan que observar el estrés experimentado por otras personas puede desencadenar una respuesta similar en nuestro organismo. Ver reír a alguien o a un grupo llevaría a que se desencadene nuestra risa; acompañar a una persona en un momento difícil, a sentirnos tristes; mirar bostezos, a no poder evitar comenzar a abrir la boca y también hacerlo, etc. Todas éstas son pruebas cotidianas de que las emociones son contagiosas.

Esta característica despierta el interés de todos nosotros y obviamente el de muchos neurocientíficos, que desde hace años realizan diversas investigaciones para comprender cómo las personas tomamos el estado anímico de otros.

Desde el descubrimiento de las neuronas espejo o especulares por el neurobiólogo Giacomo Rizzolatti y su equipo de la Universidad de Parma, la curiosidad creció aún más.
En su morfología, las neuronas espejo no se distinguen de las otras células nerviosas, pero sí lo hacen por la doble función que cumplen: se excitan ante determinadas acciones, las realicemos nosotros o las observemos en otros. 
Los múltiples trabajos realizados desde su hallazgo demuestran que las implicaciones que tienen trascienden el campo de la neurofisiología pura, ya que el sistema de espejo permite hacer propias las acciones, sensaciones y emociones de los demás.

Uno de los trabajos que presenta la actividad de las mismas es el de Sophie Scott, del Colegio Universitario de Londres, quien se propuso con su equipo ampliar otras investigaciones que demostraban cómo los rostros sonrientes activan las neuronas espejo de quienes los miran. 
Scott en su estudio reemplazó los estímulos visuales por auditivos, haciendo escuchar a los voluntarios vocalizaciones correspondientes a emociones negativas como el miedo y el disgusto, y positivas, como la diversión y el triunfo. Mientras tanto los cerebros de los participantes eran monitoreados a través de una resonancia magnética funcional. Uno de los puntos sobresalientes del estudio fue encontrar que las risas y voces triunfantes produjeron mayor respuesta.

Un trabajo más actual sobre cómo los estados emocionales de los otros influyen en nosotros fue llevado a cabo por Veronika Engert, del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas. Esta investigación presentó que con el solo hecho de ver a una persona sobrellevar una situación estresante puede ser suficiente para hacer que nuestro organismo libere cortisol (más conocido como "la hormona del estrés").

El trabajo se realizó con voluntarios de ambos sexos, algunos desconocidos entre sí y otros que eran pareja. Se formaron dos grupos, uno con quienes no estaban emparentados y el otro con los que sí. La tarea consistió en que 211 voluntarios observaran a otra persona que era sometida a responder una entrevista exigente o a resolver cálculos aritméticos desafiantes, con el fin de inducirlos a sentir estrés. El resultado fue que solo el 5% de los sujetos de prueba consiguieron mantener la calma; el restante 95% tuvo un aumento significativo en sus niveles de cortisol.

Las observaciones fueron de dos tipos: a través de un espejo unidireccional o por medio de videos. Cuando la visualización de un extraño se realizó a través del espejo un 30% de los participantes presentó un notable aumento del cortisol, y este porcentaje llegó al 40% cuando las personas estaban emparentadas con quien debían contemplar.

Esto último los llevó a concluir que si bien la cercanía es un facilitador empático para el estrés, no es una condición necesaria para que se produzca. Incluso la presentación de las personas que pasaron por la prueba a través de un video fue suficiente para que un 24% de los observadores vieran sus niveles de cortisol acrecentados.

Para los investigadores hasta los programas de televisión pueden afectarnos, ya que el estrés tiene un enorme potencial de contagio. Asimismo, los resultados no encontraron diferencia alguna en las respuestas empáticas entre ambos géneros, aunque las mujeres tendieron a evaluarse a sí mismas con mayor capacidad a la hora de manifestar esta capacidad cognitiva.

Partiendo de que en la actualidad uno de los males que aqueja nuestras sociedades es el alto nivel de exigencias, horas de trabajo, poco descanso, transito complicado, etc., resulta importante tener presente como sin quererlo nos transmitimos el estrés unos a otros.
Cierto nivel de exigencia nos activa y puede ser necesario para que podamos estudiar, cumplir con nuestro trabajo, tareas, etc., pero si es desmedido será contraproducente y afectará toda nuestra UCCM (unidad cuerpo cerebro mente).

En todos los ámbitos debemos considerar la aplicación de uno de los principios de la Neurosicoeducación para cuidar de nosotros (el de adecuación) que nos permitirá entender qué pedir y cuánto, según las posibilidades reales del momento particular de cada persona. Sin ello nuestro mecanismo adaptativo se vería desbordado, entraríamos en distress y viviríamos las demandas del medio como amenazantes.

Las obligaciones desmedidas tanto en el aula como en el trabajo perjudican principalmente dos áreas del cerebro, en donde se encuentran una gran cantidad de receptores de hormonas del estrés: el hipocampo (implicado en la formación de nuevos recuerdos) y la corteza prefrontal (involucrada en las funciones cognitivas complejas: toma de decisión, adecuación del comportamiento, planificación, pensamiento consciente).

Si el estrés es transitivo, tal como arroja el estudio del Instituto Max Planck, ya que observar a otra persona en una situación complicada puede ser suficiente para hacer que nuestros propios cuerpos liberen la hormona cortisol, cabe preguntarse qué podemos hacer.
Por un lado ya vimos lo necesario que es estar atentos a los momentos particulares de nuestros alumnos y colaboradores para tener en cuenta cómo están emocionalmente, si descansaron lo necesario, si vienen de una etapa de alta exigencia, etc., para ajustar las tareas a la realidad de cada persona. Un modo sencillo, si no se cuenta con tiempo, es elaborar una pequeña planilla en donde se anoten algunos de estos datos.

También es importante dar espacios para que la UCCM se recupere de los esfuerzos. Los descansos durante el día no son una pérdida de tiempo, sino, por el contrario, una optimización del mismo: permiten que el organismo vuelva a contar con la energía necesaria para responder a las tareas.

Facilitar e impulsar momentos sociales que posibiliten charlas distendidas disminuye el estrés, además de crear vínculos más humanos.

Finalmente, es vital desarrollar la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene en la generación de medios o contextos contribuyentes a nuestra mejor expresión, ya que si bien el estrés se contagia, las emociones positivas también. Antes de entrar a clase, a trabajar, a nuestro hogar, o al salir a la calle, la pregunta que debemos hacernos es: “¿Qué estado emocional voy a contagiar?”, y luego ser capaces de gestionarlo si no es el apropiado. Puede parecer algo sencillo, pero, sin embargo, el simple hecho de hacernos una pregunta activa nuestro cerebro y lo incita a buscar una respuesta para hacernos conscientes de cómo nos encontramos emocionalmente. Este proceso también puede realizarse al inicio del día laboral, de una reunión, actividad, etc.

Tal vez nuestras sociedades serían más trascendentes si pudiéramos tener presente la incidencia que cada uno de nosotros tiene en el cerebro de los otros, en sus conductas,  emociones y comprender que no da lo mismo cómo nos expresemos y actuemos, ya que todos con nuestras acciones cotidianas hacemos a los contextos en los cuales vivimos.

                                                                                             Fuente: Asociacion Educar

martes, 12 de mayo de 2015

¿Por qué se contagian los bostezos?

Los científicos han determinado que la gente bosteza más cuando lo hacen sus seres más queridos. Existen conjeturas acerca de la relación entre contagio y empatía. Pero por primera vez, los científicos han observado y estudiado con detenimiento este fenómeno. Los resultados obtenidos durante el experimento mostraron que el ritmo del contagio de los bostezos es mayor en primer lugar con parientes, en segundo lugar con amigos, conocidos y por último desconocidos. Los hallazgos sugieren que el bostezo es una forma de solidarizarse con las personas que experimentan una sensación, que en este caso, se suele relacionar con estrés, ansiedad, aburrimiento o fatiga.

¿Por qué bostezamos?
El coautor del estudio, Ivan Norsica del Museo de Historia Natural de la Universidad de Pisa, Italia, explica que se trata de un mecanismo para compartir las emociones. El contagio de un bostezo refleja las emociones de ambas personas.
Cuanto más fuerte es el vínculo, más bostezos
Norscia y la coautora del estudio Elisabetta Papalagi, del Instituto de ciencias cognitivas y tecnologías de Roma, estuvieron un año recopilando datos conductuales de más de cien personas adultas de diferentes nacionalidades.
Las observaciones se realizaron en diversos escenarios (en trenes o durante comidas) en Italia y Madagascar.Los científicos recopilaron distintas variables, tales como las relaciones de los sujetos entre sí, los países de origen, géneros y estilos de bostezo (bostezar con la boca abierta o bostezos más contraídos).
El equipo desarrolló un modelo estadístico basado en sus datos y comprobó que efectos de cada variable influían en el contagio de bostezos.
En el estudio, publicado en el diario PLoS ONE, el vínculo social resultó ser un predictor de respuesta al bostezo de otra persona.
Según Andrew Gallup, biólogo de la Universidad de Princeton, la empatía puede estar relacionada con el contagio de bostezos entre humanos.
Cuando bostezamos, ¿prestamos atención?
Sin embargo, Gallup señaló un pequeño vacío en los nuevos resultados. Gallup propone que tal vez simplemente nos fijamos más en nuestros seres queridos, por eso nos percatamos más de los bostezos en amigos y familiares que en desconocidos.
Gallup confiesa “No pretendo desacreditar los resultados. Solo propongo considerar esta teoría”.
Gallup plantea elaborar un experimento para salir de dudas. El experimento consistiría en enseñar a los sujetos videos de personas que tengan diferente relación con los otros estudiandos, y obligar a que presten la misma atención a cada individuo del video por igual.
Norsica opina respecto al experimento de Gallup, que es muy difícil obligar a alguien a prestar atención simplemente diciéndoselo. Controlar la atención de las personas ajenas no es fácil.
El por qué, sigue siendo un misterio.
La empatía como respuesta sigue siendo una razón poco clara.
A nivel evolutivo, el contagio de bostezos es un fenómeno relativamente nuevo en humanos, chimpancés y babuinos. Sin embargo los bostezos espontáneos existen desde hace más de 200 millones de años.

domingo, 29 de marzo de 2015

Si el neuromarketing conoce a fondo al consumidor ¿por qué le “teme” la publicidad?

Los consumidores se han convertido en individuos cada vez más informados y que no tienen ninguna duda de buscar la respuesta a sus necesidades allá donde esta se encuentre. Conceptos como el Big Data están en boga como abanderados de la personalización pero ¿conocemos realmente a los consumidores?
Detrás de los números y porcentajes se encuentran las personas, individuos que sienten y piensan cuyas decisiones, en casi el 95% de los casos, se toman de forma subconsciente. Con esta fotografía ¿por qué no recurrir en nuestros negocios al mejor de nuestros aliados? Hablamos de la neurociencia y el neuromarketing, trabajar en base al verdadero centro de decisiones del ser humano: el cerebro.
“Applying neuroscience into business” ha sido la ponencia ofrecida en el Neuromarketing World Forum de Barcelona por Wim Ubachs, creative & strategy director de The Egg of Ubachs en la que ha hablado de su viaje y experiencia a través del neuromarketing.
“El neuromarketing todavía no está bien aceptado en el mundo de la publicidad. El neuromarketing se representa de una forma muy mala y necesita una campaña mucho mejor” ha recalcado rompiendo una lanza a favor de este para que la industria de la publicidad comprenda por fin que es necesario para el desarrollo de los conceptos.

¿Por qué hay “miedo” al neuromarketing?
Algunos piensan que el neuromarketing no tiene respeto por los consumidores ha explicado aportando que la publicidad en sí misma, tiene una connotación negativa. “El mensaje de nuestra campaña es que la neurociencia de los consumidores ayudará a elaborar trabajos más efectivos y nos da valiosas pistas sobre el camino que debe tomar la publicidad”.
En palabras de Bachs, el neuromarketing es sólo el marketing de siempre pero con un poco más de conocimiento. De forma histórica se han identificado las emociones con el corazón pero la fuente orgánica y verdadera de estas es el cerebro. “La emoción gobierna nuestro comportamiento” por lo que no se entiende que aún existan tantas reticencias ante las ventajas que aporta la neurociencia del consumidor.
“La publicidad no es una ciencia. Se trata de una persuasión y esta es arte. La tecnología puede mejorar el arte” ha destacado. “Sí en la publicidad hubiese una fórmula para crear los anuncios perfectos, al día siguiente la industria ya no valdría tanto” ha afirmado ante esta situación de “mala” imagen del neuromarketing que se percibe en ciertos sectores de la publicidad.
Su viaje nos lleva a una interesante conclusión: emoción y subconsciente como claves para avanzar en la industria. “El subconsciente es muy importante en el comportamiento humano” señalando que “aunque no te importe la ética, nunca debes utilizar el poder de forma equivocada” en relación a lo importante que resulta no cruzar determinadas líneas éticas en publicidad.
“El neuromarketing les ayudará a crear mensajes más atractivos y efectivos” afirmando que quizás debería denominarse “marketing humano” ya que se basa en analizar como nos comportamos.

viernes, 20 de febrero de 2015

Amor y mariposas en el… ¿Cerebro?

Cuando recibimos el flechazo de cupido notamos que algo cambia: nuestro corazón palpita más fuerte, transitamos por la vida totalmente distraídos y nuestra atención y pensamientos se fijan en la persona de la cual nos enamoramos, sentimos mariposas en nuestro estómago, algo que suena muy poético… 

sin embargo, corriendo el riesgo de resultar poco románticos, lo que realmente sucede es que nuestro cerebro y cuerpo son bañados por una lluvia de diversos neurotransmisores y hormonas.

Mediante este maravilloso cóctel nos podemos transformar en personas pacientes ―cuando en realidad la calma no es una de nuestras virtudes― casi por arte de magia. De hecho, hasta podemos disfrutar de acompañar a nuestra pareja durante varias horas a probarse ropa en el shopping o sentarnos gustosos a ver la totalidad de un partido de fútbol mundialista entre Argelia vs. Rusia.

Seguramente, las personas que nos rodean observarán que algo está distinto en nosotros sin poder comprender del todo qué nos cambió de forma tan drástica. Afortunadamente, ahora podremos darles algunas explicaciones sobre nuestra manera de proceder.

En las primeras fases del enamoramiento la glándula suprarrenal aumenta la liberación de cortisol; esto no sólo nos lleva a sentirnos más ansiosos y eufóricos, sino también a transformar nuestra percepción, algo que podría llevarnos a disminuir nuestra capacidad de discernir las cosas negativas y aumentar la visión positiva de la persona que tanto nos atrae.

En el caso de los hombres, disminuyen los niveles de testosterona –entre 20 y 40 veces mayor que en las mujeres–, lo que nos permite centrar nuestra atención en esa mujer que tanto nos atrae, además de volvernos más “tranquilos y pacientes”.
En el caso de las mujeres, los niveles de testosterona aumentan, incrementándose la libido y la desinhibición. Digamos, metafóricamente hablando, que los hombres nos volvemos más femeninos y las mujeres, más masculinas, algo que ayuda a reducir las diferencias.

Asimismo, entran en juego otros neurotransmisores, entre los que podríamos destacar la dopamina, la oxitocina, la adrenalina, la serotonina y la vasopresina. Ellos son los responsables de la hermosa sensación de estar enamorados –aumentando la empatía, la confianza, el estado de ánimo, y el apego–, pero también “desconectan” parcialmente nuestra conciencia. 

Por lo cual nuestro cerebro tendrá dificultades para evaluar los contrastes, pudiendo llevarnos a cometer algunas imprudencias. Por ejemplo, la dopamina será la responsable de esa gigantesca motivación de ir al encuentro de la persona amada sea como sea, aunque ésta viva muy lejos. 

No obstante, luego de un tiempo, los niveles de dopamina descienden, lo que permite que nuestra conciencia pueda volver a evaluar nuestras acciones y a veces hacernos notar nuestro modo de actuar, llevándolos a plantearnos lo que estamos haciendo, asimismo, las zonas cerebrales involucradas en los períodos de amorío –entre las que podemos destacar: hipotálamo, amígdala, núcleo accumbens, tegmental ventral, núcleo estriado e ínsula–, estimuladas por los neurotransmisores mencionados anteriormente, también se encuentran vinculadas con los estados emocionales de ansiedad, depresión y obsesión, por lo que los cambios de humor y ánimo pueden ser muy espontáneos y frecuentes.

Esta combinación de neurotransmisores, tan magnífica y gratificante, pero también un arma de doble filo, comienza a decrecer con el pasar de los meses. A medida que transcurre el tiempo, influidos por la testosterona, nuestros niveles de “paciencia”, evaluación positiva del otro individuo, apego, etc., tienden a disminuir, al igual que nuestro acercamiento en las conductas y emociones.

Aquí es el momento en el cual nuestra conciencia e inconsciencia comienzan a tener fuerzas equiparables: las diferencias surgen y la capacidad de observarlas también. Por consiguiente, muchas parejas terminan peleándose o sintiéndose engañada por el otro.
Pero, ¡atención!: no está todo perdido. Si bien nuestra biología siempre cumple un rol apreciable en nuestro estado emocional, con conocimiento las cosas cambian y podemos llevar adelante estrategias que nos permitan mantener los neurotransmisores y las emociones de nuestro lado.

Como mencionaba anteriormente, la dopamina tiene un papel muy relevante en la motivación, además de ser la responsable de convertir una actividad en un hábito positivo, pero al lograr los objetivos que estimularon su liberación tiende a decrecer rápidamente.

Lo importante como pareja es conseguir establecer desafíos o proyectos en conjunto, en los cuales la motivación que pueda traernos un “baño” de dopamina no sólo dependa de actividades de corto plazo, sino, todo lo contrario, podamos establecer objetivos y metas, tanto finales como parciales, para poder ser un equipo que no sólo festeje los logros finales sino todo el proceso.

Algo que estimula la liberación de adrenalina y cortisol son las actividades en conjunto que puedan ser compartidas y hagan creer a toda nuestra uccm (unidad cuerpo cerebro mente) que se enfrenta a una situación de peligro en donde tener aliados nos brinda seguridad, fomentando el apego (una montaña rusa o una película de terror lo producen). también puede liberarse en situaciones donde salgamos de nuestra “zona de confort”, como ir a lugares donde desconozcamos costumbres o idiomas, y superar los escollos que se presenten en el camino brindará una gran satisfacción, al igual que practicar un estilo de baile o ejercicio, que además liberará endorfinas, llenándonos de felicidad y aumentando el estado de ánimo.

A esto se le pueden sumar cientos de estrategias que descubriremos con el avanzar de la vida en pareja, sabiendo que principalmente toda situación que compartamos junto al otro nos brindará mayor seguridad y podremos sentir que todo desafío puede ser superado si trabajamos en equipo: esto creará memorias emocionales muy positivas con esa persona, además de lazos muy fuertes y duraderos en el tiempo.

Lo importante es siempre compartir desafíos y proyectos, sabiendo que las dificultares aparecerán en el camino. con conocimiento todos tenemos la capacidad de comprender las diferencias para ser el pilar de nuestro ser amado, ayudándolo a eludir cualquier dificultad con un proyecto principal de corto, mediano y largo plazo, para ser felices juntos

viernes, 28 de noviembre de 2014

La creatividad como clave del futuro

Jorge Luis Borges reflexionó sobre el valor de la creatividad poética en una conferencia de 1983 en el Collège de France. Podría resultarnos sorprendente que las ideas centrales que guiaron estas consideraciones del último Borges estuvieran ligadas a la memoria, a la emoción y, sobre todo, al futuro.
Claro que Borges no fue el único en indagar sobre este tema. La fascinación por la creatividad fue una constante de siglos. Como sabemos, los antiguos griegos creían que la inspiración provenía de las musas. Durante la Edad Media, los filósofos distinguieron la creatividad artística de otros tipos de ingenio. Se pensaba que la creatividad era una habilidad única que sólo tenían ciertas personas elegidas. Hoy entendemos que el talento creativo no sólo no está reservado para unos pocos, sino que existe en todos los aspectos de la vida y es parte fundamental de todas las profesiones, desde la actuación hasta la carpintería o la ingeniería. También sabemos que, como cada aspecto de la experiencia humana, la creatividad se origina en el cerebro. Es por eso que las neurociencias están intentando estudiar las bases biológicas de este fenómeno.
Aunque no existe aún una definición de creatividad, en términos generales se considera creativo todo aquello que presente una visión novedosa u original sobre un problema. Muchas veces ese problema puede ser la forma en que representamos el mundo o la construcción de uno nuevo. Así es como se asocia la labor artística con la creatividad. Entendemos el arte como un rasgo distintivamente humano, y quizá da cuenta de una parte significativa de la evolución del cerebro.
¿Cómo nacen las ideas creativas? Suele ser muy decepcionante escuchar la explicación que incluso un artista genial suele dar respecto de dónde salieron sus ideas. Lo que es seguro es que ninguno de los grandes creadores tuvo una idea genial sin haberle destinado muchísimo tiempo previo a pensamientos profundos y obsesivos sobre un tema determinado. De hecho, hay más relación entre obsesión y creatividad que entre coeficiencia intelectual y creatividad. 
Según el escultor estadounidense Richard Serra, uno no quiere terminar convertido en un esclavo de sus propios trabajos o pensamientos previos, y el modo de evitarlo es mantenerse constantemente activo y hacer preguntas sobre lo que estamos haciendo y sobre lo que no entendemos. A menudo cuando las piezas comienzan a unirse, vemos cosas que no habíamos imaginado y que pueden llevarnos por una dirección diferente. En otras palabras, en términos de creatividad, la inspiración es para aficionados.
Muchos creativos reportan que ellos tienen ideas nuevas cuando no están pensando en nada: cuando el cerebro está desconectado, offline , procesa información intensamente. Sólo porque uno no esté concentrado en algo (o creyendo que no está concentrado) no quiere decir que el cerebro no está trabajando con la información adquirida previamente. 
Podemos decir que justamente éstos serían los mejores momentos para crear, ya que es cuando se está relajado, hay tiempo de inactividad y existe lo que se llama "sueños diurnos". El químico alemán Friedrich Kekulé cuenta en sus memorias que, cuando llevaba mucho tiempo intentando encontrar la huidiza estructura de la molécula de benceno, una tarde, mientras volvía a su casa, se quedó dormido. Allí comenzó a soñar con átomos que danzaban y chocaban entre ellos. Varios átomos se unieron y formaron una serpiente que hacía eses. De repente, la serpiente se mordió la cola y Kekulé despertó. A nadie se le había ocurrido hasta ese momento que la molécula pudiera tratarse de un compuesto cíclico. Esto se explica porque el sueño (en el cual, entre otras funciones, se repasan los eventos del día) también es un estado que facilita la creatividad.
 Durante el sueño hay actividades cerebrales que son similares a las que, según se comprobó, existen en períodos de creatividad. Y el despertar también es un momento propenso. Es famosa la anécdota de Paul McCartney sobre la noche de 1964 en que soñó la melodía de "Yesterday". Por la mañana, la cantó bajito y la escribió. El cerebro necesita un respiro o pausa ( downtime ) para la novedad.
Existen básicamente dos maneras de resolver problemas: una manera lógica (pensamiento lento y repetitivo) y una manera intuitiva. La actividad cerebral que se ve antes de que las personas resuelvan el problema con intuición es la activación de las áreas de imaginación y de asociación, que hablan entre ellas. Cuando estamos concentrados en encontrar una idea o una solución novedosa a un problema, no estamos permitiendo que trabajen en forma intensa las áreas que hacen nuevas asociaciones en el cerebro. Cuando se realiza el acto creativo el cerebro estaría en un estado oscilatorio, que posibilita la sincronización entre grupos neuronales de la misma área cortical o de áreas distantes entre sí que intervienen en una acción motora, tarea cognitiva o perceptiva.
El equipo de investigadores de la Universidad de McGill, en Montreal, escaneó el cerebro de Sting a través del resonador magnético funcional para observar qué partes de su cerebro estaban activas cuando improvisaba mentalmente una melodía que jamás había compuesto. Lo llamativo de los resultados fue la gran activación global de su cerebro. El proceso de creatividad claramente depende de una red muy compleja de nuestro cerebro. Otros investigadores observaron que cuando los músicos de jazz creaban algo nuevo, activaban áreas que generalmente están frenadas por la parte anterior -frontal- del cerebro.
Todo esto explica, a partir de un abordaje biológico, que para ser creativo hay que estar preparado, ser un poco obsesivo, un poco loco (no mucho), entender el problema de manera simple (muchas veces queremos hacerlo inteligentemente y, en realidad, todo es más sencillo), ser valiente, estar dispuesto a equivocarse (como supieron Galileo o Steve Jobs, muchas veces es bueno estar equivocado para luego estar en lo correcto) y, como dijimos, estar relajado.
Claro que existe una carga genética que predispone al talento creativo. Sin embargo, es el factor sociocultural el que juega un rol crucial, pues el acceso a experiencias de distinta naturaleza remodela las conexiones cerebrales necesarias para generar las soluciones innovadoras que resultan de este pensamiento divergente. El contexto y los factores sociales pueden estimular (o no) la explosión de creatividad.
Las sociedades de las que nacen los talentos creativos tienen una mayúscula responsabilidad sobre ese alumbramiento. Tanto es así que ellos se vuelven representantes de su sociedad y muchas veces esa ciudad o ese país es reconocido a partir de este gran hombre o mujer. También la sociedad se beneficia económicamente gracias a esos talentos. A gran escala, la llamada "economía creativa" o "industria creativa" es un factor de inmenso desarrollo. Este concepto abarca esencialmente la industria cultural (arte, entretenimiento, diseño, arquitectura, publicidad, gastronomía) y la economía del conocimiento (educación, investigación y desarrollo, alta tecnología, informática, telecomunicaciones, robótica, nanotecnología, industria aeroespacial). La creatividad humana es uno de los mayores recursos para las economías, ya que la principal riqueza de un país es su capital humano, un bien renovable cuyo viento de cola es la motivación.
Es que, como decíamos al comienzo, la creatividad no está circunscripta a una práctica específica, sino que es vital para todas las realizaciones humanas. ¿Cómo explicar, si no, el talento de una madre y un padre para administrar sus recursos módicos y lograr que a sus hijos no les falte nada? ¿Con qué capacidad el maestro alcanza eficazmente sus objetivos de educar a cada uno de los alumnos de su clase? ¿Cómo un proyecto solidario, una empresa incipiente o un Estado averiado logran salir a flote? "Es la creatividad, amigo", podríamos responder.
En la conferencia de 1983, Borges dijo también que la creatividad está ligada a la adversidad: "La felicidad es un fin en sí mismo y no exige nada, mientras que el infortunio debe ser transformado en otra cosa". Al seguir este razonamiento, podemos pensar que la potencialidad más grande que tenemos como comunidad es, justamente, eso: el reconocimiento de la carencia y de los recursos para transformarla en virtud; la memoria para aprender y la pasión para movilizarnos; y, por supuesto, la búsqueda obstinada de la solución. La creatividad resultará, entonces, nuestro recurso más valioso para construir ese futuro deseado.
Por  |  Para LA NACION

martes, 25 de noviembre de 2014

Neuroarquitectura y neuroliderazgo, tendencias fundamentales para el marketing

¿Alguna vez ha oído hablar del término “Neuroarquitectura”?

 Sobre este concepto ha girado la ponencia presentada por Mariano Alcañiz, director de LabHuman, UPV dentro de las jornadas que conforman el ICONEC 2014.

“La innovación es la fuente de la civilización humana y, por lo tanto, si vemos el extraordinario potencial de esa capacidad humana es el momento de preguntarse si el campo de la neurociencia le ha dado la suficiente importancia”. “Es difícil medir la creatividad”, señalando que por eso es tan complicado medir los mecanismos. Los pasos que se han seguido en los últimos años se han basado en la recopilación y análisis de datos pero “todavía hay muy pocos estudio de laboratorio”.
Ha explicado que poco a poco esto está cambiando y se han comenzado a realizar estudios sobre cómo y cuándo llega la creatividad al cerebro para poder determinar porqué hay personas más creativas e innovadoras que otras. Pero ¿cómo se comporta un innovador? “Autonomía, auto confianza, no aversión con el riesgo y actitud crítica con las normas” son algunas de las características señaladas por Alcañiz, que ha afirmado que “los aspectos emocionales como la empatía y saber llegar a los demás son fundamentales”.

Neurodiseño y neuroarquitectura
Y es aquí donde entra en juego la neuroarquitectura: el entorno que influye en que seamos más o menos creativos. “Una disciplina relativamente reciente que intenta investigar cuál es la influencia psicoemocional del espacio en los individuos”. Alcañiz ha señalado que uno de los ámbitos en los que más se ha centrado esta disciplina es el de la salud para saber si los cambios en los espacios en los que nos movemos pueden ayudarnos a mejorar por ejemplo en la forma de afrontar enfermedades o que los pacientes se sientan más tranquilos.
Es por esto que se ha decidido mezclar la neurociencia con la arquitectura, ya que el ser humano se ve determinado por los espacios en los que se mueve y los diferentes elementos que los componen tienen repercusión sobre nosotros.
Bajo esta premisa ha explicado su trabajo basado en el neurodiseño arquitectónico ya que “la realidad virtual produce cambios en los estados de ánimo del ser humano de forma estable”. “El futuro pasa por la realidad mixta, tracking 3D, portable e interfaz colaborativa y no tanto por las Google Glass ya que no están listas para los usuarios”.

La figura del “Neuro líder”
Por su parte Lucía Sutil, directora del máster universitario de Desarrollo de Técnicas Neurocognitivas aplicadas a las organizaciones de la Universidad Rey Juan Carlos ha hablado sobre el “neuro líder”. El líder del siglo XXI se encuentra inmerso en un cambio acelerado y un entorno multidisciplinar donde la globalización lo envuelve todo lo que hace que no pueda desarrollar planes a corto plazo como lo hacía antes lo que le lleva al terreno de la incertidumbre. “Educamos a nuestros empresarios futuros para el pasado” ha señalado.
Los nuevos desafíos pasan por tomar conciencia de la nueva realidad, gestionar el cambio adecuadamente, gestionar la incertidumbre y el miedo y mantener un equilibrio personal entre los distintos papeles que ejerce.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

El estrés leve puede afectar nuestra capacidad de controlar las emociones

Todos sabemos que el estrés nos hace actuar de un modo menos equilibrado y es común considerar que un poco no nos afecta. Sin embargo, nuevos estudios han arrojado resultados que pueden hacernos dudar de que esto sea tan así.
Un trabajo de investigación liderado por Elizabeth Phelps, de la Universidad de Nueva York, publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias, presenta cómo incluso estresores leves pueden afectar el buen funcionamiento de la corteza prefrontal, el área más evolucionada de nuestro cerebro.
Si bien desde hace mucho tiempo se considera que el estrés disminuye la capacidad de control emocional, el trabajo Phelps es el primero que documenta cómo incluso hasta el estrés leve lo socava.
El experimento fue realizado en dos días con un total de 78 participantes. En el primer día, los investigadores llevaron a los partícipes hacia un condicionamiento de miedo. Para esto, les hicieron ver imágenes ―algunas de ellas eran acompañadas por una descarga eléctrica en la muñeca― de serpientes o arañas y con correr de las fotografías crecieron sus temores. Después de esto, les enseñaron una serie de estrategias cognitivas para que aprendieran a disminuir las aprensiones provocadas por el paso anterior.
En el segundo día, los dividieron en dos grupos: el A o de estrés y el B o de control. A las personas del grupo A les sumergieron las manos en agua helada durante tres minutos (éste es un método estándar para la creación de una respuesta de estrés leve en estudios psicológicos). A los integrantes del grupo control o B, les bañaron las manos, pero en agua tibia. Para corroborar quienes pertenecían al grupo de estrés se les midió a todos los niveles de cortisol en saliva. El resultado fue que aquellos pertenecientes al grupo A presentaron un significativo aumento en el mismo, mientras que no hubo cambios en el grupo de control.
Luego de cierto lapso, les presentaron a todos los voluntarios las imágenes de serpientes o arañas, para observar si el estrés les debilitaba la capacidad de aplicar las técnicas cognitivas aprendidas el día anterior.
Como habían considerado los científicos, los integrantes del Grupo B o de control presentaron una menor respuesta de temor ante las fotografías, mostrando que pudieron aplicar el entrenamiento cognitivo. En cambio, los del Grupo A, pese a haber recibo la misma información y entrenamiento, no mostraron disminución en la respuesta de miedo, lo que indicaba que no habían podido utilizar las técnicas aprendidas el día anterior.
Las técnicas o estrategias cognitivas, así como la resignificación, exigen la activación de la corteza prefrontal y sus funciones ejecutivas. Sin embargo, esta área cerebral es altamente sensible al estrés y la tensión, circunstancia que dificultó en este experimento que los voluntarios pudieran aplicar lo aprendido.
No obstante, existe un modo posible para que, pese al estrés, podamos aplicar las técnicas cognitivas: practicarlas. La capacidad de aprendizaje, la memorización y la recuperación de un conocimiento dependen de la conexión de neuronas y, por ello, la práctica o espacios más largos de entrenamiento son necesarios para que las estrategias o la aplicación de la resignificación puedan estar más consolidadas en la memoria. Pero falta un paso más: usar la imaginación y representarse situaciones posibles y a nosotros aplicando lo aprendido. De este modo tendremos dos vías neuronales integradas y a disposición: una, con la información y la otra, con la aplicación.
Luego de leer este trabajo, al igual que hemos hecho con otros en donde vimos cómo nos afecta el estrés, debemos considerar lo siguiente:
  • Aprender a no generar situaciones estresantes innecesarias.
  • Debemos ser conscientes de cómo el estrés, aun el leve, afecta el buen funcionamiento de la corteza prefrontal.
  • Realizar durante el día actividades relajantes, que van desde ejercicios de respiración, pasear o acariciar a nuestra mascota, hasta encuentros y charlas con personas amigas, para permitirle a nuestra UCCM (unidad cuerpo cerebro mente) reponerse.
  • Recordar que el estrés se acumula y por ello la importancia de paso anterior.
  • Neurosicoentrenar habilidades de modelación emocional, para poder contar con ellas cuando lo necesitemos.
  • Lo más importante: generar contextos en todas las áreas de nuestras vidas que estén a favor del cuidado y buen funcionamiento de nuestra UCCM y de nuestra corteza prefrontal.

martes, 23 de septiembre de 2014

¿Por qué importa que las tiendas sean un “edén” olfativo para el consumidor ?

El perfume es un extra a la experiencia del consumidor en el punto de venta, pero ¿puede realmente el aroma adecuado obrar el milagro de que el cliente se recree más tiempo en el punto de venta y se rasque más el bolsillo? La respuesta a esta pregunta es un rotundo “sí”.
Según un estudio publicado el pasado mes de enero por International Journal of Marketing Studies, los consumidores están más predispuestos a volver a visitar un determinado punto de venta y gastar más dinero en una atmósfera cargada de perfume que en otra totalmente aséptica desde el punto de vista olfativo.
“El olfato es uno los sentidos más únicos del ser humano”, subraya Jennifer Dublino, vicepresidenta de desarrollo de negocio de la empresa especializada en marketing olfativo ScentWorld Events. “El perfume entra en el sistema límbico del cerebro del consumidor, pasa de largo por los procesos cognitivos y lógicos de este órgano y accede directamente a las áreas cerebrales que rigen las emociones y la memoria. Hay un efecto instantáneo en el consumidor”, recalca.
Según Dublino, la industria global del marketing olfativo está creciendo en la actualidad a un ritmo anual del 15%. Asia es el mercado donde esta industria está metiendo más el turbo, con Latinoamérica y Oriente Medio pisándole, no obstante, los talones.
Pero, ¿cómo se “cocinan” los perfumes que venden? “Buscamos inspiración en todo, desde las características del consumidor a los materiales utilizado en las tiendas, pasando por las interacciones de los empleados con los clientes”, explica Ed Burke, director de la compañía estadounidense especializada en marketing olfativo ScentAir, en declaraciones a Quartz.
Cuando una marca se pone en contacto con ScentAir, el equipo de desarrollo de perfumes de la compañía experimenta con varios ingredientes hasta dar con el aroma que mejor se ajusta a la imagen de la marca. A la hora de fabricar sus perfumes, ScentAir, que trabaja para grandes marcas como United Colors of Benetton y Hugo Boss, los agrupa en diferentes familias (perfumes aromáticos, amaderados, limpios, cálidos, etc.).
Está claro que el olfato es un poderosa herramienta de seducción para enamorar al consumidor, pero ¿pero es realmente ético su uso “marketero”? “El perfume afecta al estado de ánimo y a las emociones”, señala Kevin Bradford, profesor de marketing de la Universidad de Notre Dame. “El marketing olfativo obra efecto sin que el consumidor tenga la oportunidad de filtrarlo y eso es desde mi punto de vista extraordinariamente poco ético”

lunes, 15 de septiembre de 2014

El 85% del motivo de decisión de compra es subconsciente -Jurgen Klaric-

Jurgen Klaric,  consejero delegado de la firma Mindcode International, que se dedica a descifrar el subconsciente del consumidor, afirmó en un Seminario de Neuromarketing que “la gente no sabe qué quiere comprar”.
Klaric destacó que uno de los principales errores que se pueden cometer en marketing es no entender cómo funciona la mente humana, por lo que el futuro del marketing están en el llamado “marketing biológico”, es decir, en “entender profundamente cómo funciona la mente de los hombres y cómo la biología hace que nuestra conducta cambie”.
El considerado como uno de los mayores exponentes del neuromarketing a nivel mundial afirma que ese fallo de no conocer la forma de pensar del público objetivo por parte de la publicidad tiene como principal consecuencia la poca efectividad de ésta.
El precio, afirma Klaric, no es determinante en el momento de hacer una compra. “No existe una marca líder en el mundo que su estrategia está basada en el precio. Si no se sabe comerciar con conocimiento de la mente siempre se tendrá que vender barato”, puntualizó.
Según Klaric, el neuromarketing está dominando el mundo de la publicidad, hasta el punto que más de un 80% de las 100 empresas más punteras del planeta ya lo usan. Frente a las posibilidades de que a través de este método se manipule de manera indebida la mente del consumidor, Klaric considera que “ya grandes marcas tienen absoluto control de la mente de la gente”, y que esto puede ser positivo o negativo en función de cómo se utilice ese conocimiento.