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miércoles, 15 de abril de 2015

El 76% de los consumidores asocia la atención al cliente con la imagen de marca

 En los últimos años el servicio de atención al cliente pasó de ser una instancia menor dentro de las empresas a convertirse en un área crucial, que debe manejarse con cuidado y experiencia. 
Bien gestionado, puede ser un espacio de fidelización de los consumidores y de incremento de las ventas. Por otra parte, al ser el punto de contacto con la gente, ofrecer una mala experiencia puede volverse contra la compañía como un tiro por la culata.
Internet y las redes sociales multiplicaron el poder de comunicación que tienen los propios consumidores, que con sus opiniones, quejas y consejos en estos medios contribuyen a conformar el discurso que circula socialmente sobre una marca o empresa.
De acuerdo al portal especializado Puro Marketing, es esta nueva tipología de usuario por la que deben apostar las empresas y las marcas a la hora de desarrollar y poner en práctica sus respectivos servicios de atención al cliente. Pero, ¿cómo hacerlo de manera eficaz?
Según un reciente estudio publicado por la compañía Aspect Software, de la percepción de calidad del servicio de atención al cliente que se lleven los usuarios dependerá no solo el porcentaje de ventas, sino la aceptación de la marca y su permanencia de apuesta de compra.
Sucede que el 76% de los consumidores asocia la atención al cliente con la imagen de marca, y buscan en él una prueba de valor de la misma.
De la investigación de Aspect Software se desprende que los consumidores buscan ante todo que a través de sus servicios de atención al cliente las empresas sean capaces de atender a sus problemas y demandas. Tres de cada cuatro usuarios exige explícitamente que las marcas sean capaces de resolver por su cuenta los problemas a la hora de atender las demandas de los clientes.
Incidencia sobre las comprasEn la misma línea, el estudio indica que más de la mitad de los consumidores han cambiado de marcas proveedoras tras haber recibido por parte de éstas un mal servicio de atención al cliente.
Este dato es especialmente relevante en el caso de la generación Millennial -los que cuentan en la actualidad con entre 19 y 34 años de edad- ya que más de la mitad de los encuestados por Aspect Software en esta franja etaria reconocen haber aumentado sus expectativas con respecto a las marcas desde el 2012.
Asimismo, un 56% de los miembros de esta generación de consumidores, especialmente adaptada a las nuevas tecnologías y muy concienciados acerca de su presupuesto económico y nivel financiero, asegura haber cambiado de marca después de haber recibido un mal servicio de atención al cliente.
Necesidad de adaptación
Según señala Joe Gagnon, vicepresidente y director general de Aspect, "el consumidor medio interactúa con el servicio de atención al cliente una media de 65 veces al año".
Y este empresario asegura que los clientes están cada vez más decepcionados con la atención recibida, una experiencia que no diferencia entre consumidores digitales o móviles y consumidores tradicionales.
Las organizaciones deben intentar adaptarse a esta realidad, sobre todo las que apelen a conquistar a los Millennials, apuntó Gagnon. Se trata de un tipo de cliente para el que el compromiso es un indicador muy importante para generar relaciones duraderas en el tiempo.
La atención es el factor "más influyente en la construcción de la percepción positiva de la marca" por parte de estos, asegura el reporte.
En este marco, las estrategias implementadas por las empresas deberían multiplicar los esfuerzos por llevar a cabo una tarea de resolución de conflictos y problemas lo más corta posible en el espacio temporal, según declaró el 73% de los encuestados por Aspect Software.

domingo, 5 de abril de 2015

6 razones por las que pensar como un niño le hará mejor líder

¿Alguna vez se ha sentido harto de su trabajo? ¿Frustrado con sus empleados, ignorado por sus clientes, sobrepasado por la cantidad de trabajo? Tenemos la solución:conviértase en un niño de 5 años.
La clave de esta idea se basa en volver a sentirse emocionado por su trabajo como la primera vez y a su vez, sobrellevar mejor los problemas y encontrar soluciones creativas. 
Estos son los 6 pasos para sacar al niño que lleva dentro:
1. Los niños cuestionan todo
Pregunte porqué tantas veces como sean necesarias y a veces la respuesta será “porque siempre lo hemos hecho así y no hemos pensado en otra cosa”, lo que le llevará a pensar en posibles soluciones. Uno de los líderes más famosos, Steve Jobs, llevaba a la práctica esta mentalidad cuestionando el diseño de sus productos. Su idea de instalar tan solo un botón en el iPhone llevó a crear uno de los diseños más exitosos de la historia.
2. Dicen la verdad
Esto no quiere decir que deba comunicarse tal y como lo haría un niño pero a veces nos preocupamos demasiado en la manera en la que debemos decir las cosas y en cómo serán recibidas nuestras palabras. Piense como un niño y la verdad saldrá sola.
3. Son generosos
Normalmente la mayoría de los niños se preocupan por los miembros de su familia y por los animales. Se aproximan al mundo con el corazón y la mente abierta y quieren que todo el mundo a sus alrededor sea feliz. Aplique esto en su trabajo y todo irá mejor.
4.  No son rencorosos
Esta es una buena táctica para solventar fracasos y frustraciones. Grite todo lo que quiera (aunque solo sea en su cabeza) y siga adelante con otra cosa.
5. No tienen miedo a cambiar de opinión
Es importante ser disciplinado y comprometido y si cambia de opinión sobre algo nuclear puede llegar a confundir a sus empleados y clientes. Mark Zuckerberg es conocido por darle un aire nuevo a sus proyectos y a veces cambiar de punto de vista incluso después de haber tomado una decisión. Estar abierto al cambio puede significar encontrar una nueva dirección.
6. Ven todo como una aventura
Los más pequeños ven el mundo como un mundo sorprendente, cualquier actividad puede convertirse en un juego para ellos. Si algo parece aburrido, conviértelo en un juego y así podrá encontrar una aproximación más interesante para llevarlo a cabo.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Qué es la glosofobia y cómo puede perjudicarlo en su trabajo







 La capacidad para expresarse correctamente y transmitir un mensaje se convierte en algo esencial no solo en las situaciones personales, sino también en las profesionales.
La glosofoia se trata de una patología ligada especialmente a posiciones comerciales o directivas y, hoy en día, también a cualquier profesional que tiene la necesidad de comunicarse tanto interna como externamente.
De hecho, "se estima que un 75% de la población sufre algún sentimiento de ansiedad y nerviosismo al hablar en público", tal y como afirma Susana Sosa, directora de Servicio de Adecco Professional, consigna el portal RRHHpress.com. Sudoración, náuseas o ritmo cardíaco elevado suelen ser los síntomas físicos de esta crisis.
La glosofobia, perjudicial para la empresa
Uno de los aspectos clave en el triunfo de un buen negocio es que los empleados sean buenos comunicadores. La oratoria es una herramienta clave para la negociación con los competidores, con los proveedores y hasta con los propios empleados de la empresa, así como para la persuasión de posibles clientes. Por eso el secreto del éxito de una empresa está en que todos los empleados sepan conectar con el público para transmitir confianza.
Desde el punto de vista empresarial, hay un déficit en la formación de los graduados en aspectos clave, pero también en habilidades que a medio plazo van a definir el éxito profesional de un recién egresado, según datos de la Organización Internacional de Empleadores (OIE)
La glosofobia constituye un grave problema para las compañías. Tener capacidad para comunicarse, persuadir y hacer llegar de forma clara su mensaje a los otros es una característica imprescindible para cualquier ejecutivo. Por este motivo, crear grupo de charlas podría ayudar a sus empleados a hacer frente al miedo a hablar en público. Que el empleado se sienta seguro tendría que convertirse en uno de la formación básica de los trabajadores.
¿Cómo hacer frente a esta fobia?
Las empresas juegan un papel crítico en la cura de esta fobia. Pueden y deben ayudar a sus empleados a formarse en este tipo de competencias, evitar por todos los medios que aumenten las sensaciones de inseguridad y ayudar a fomentar la compresión y, por tanto, huir de la crítica.
Existen formaciones específicas y muy a medida para entrenar estas competencias, pero igualmente hay siempre un método transversal: la preparación. "Preparar el discurso con personas de confianza, no tener miedo a la crítica y adelantarse y saber juzgarse uno mismo" es uno de los consejos de Sosa.
Otro de los métodos que pueden ayudar a evitar ese miedo es la práctica. Cuantas más veces se ensaya un discurso, mayor dominio se tendrá sobre éste, algo que le proporcionará mayor naturalidad y soltura a la hora de presentar. Es importante memorizar la introducción, la conclusión y las ideas principales para causar un mayor impacto a nuestros oyentes pero nunca memorizar todo el texto ya que se corre el peligro de poder perderse en el discurso.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Si es en equipo, mejor

Muchas veces se generan discusiones alrededor del interrogante de si la suma de grandes inteligencias individuales lleva necesariamente a un resultado colectivo satisfactorio. En esferas tan distantes como la práctica deportiva, la labor artística o el desarrollo comercial, surge la reiterada pregunta: ¿cómo puede ser que este equipo de estrellas no haya rendido tan bien como se esperaba? ¿Y cómo éste, más austero, logró, por el contrario, maravillar con su rendimiento?
Aunque desde siempre se ha intentado medir la inteligencia humana, pocas áreas de la ciencia han sido más controversiales. Las definiciones de inteligencia propuestas son diversas y van desde la flexibilidad conductual o cognitiva para generar situaciones novedosas y la capacidad de resolver problemas hasta la de una eficaz adaptación con el medio. Algunos investigadores enfatizan la capacidad para el pensamiento abstracto; otros, la habilidad para adquirir vocabulario nuevo o conocimientos originales; otros, la capacidad de adaptarse a situaciones inesperadas. De todas maneras, el coeficiente intelectual podría considerarse una medida arbitraria de inteligencia, con un set de pruebas predeterminadas.
Las pruebas -o tests- que se han propuesto a lo largo de la historia para medir el constructo llamado "inteligencia" son imperfectas. La mayoría de ellas han hecho énfasis en las destrezas de razonamiento lógico y abstracto dejando afuera factores fundamentales como el bagaje cultural, las habilidades sociales y la experiencia adquirida. Con el argumento de que estos tests predicen el éxito en diversos contextos (especialmente en culturas occidentales), los resultados se usaron y usan para admisiones a centros de estudio o a empresas. Por lo tanto no es sorprendente que estos tests hayan sido cuestionados y se hayan convertido en foco de un fuerte debate con implicaciones políticas y sociales. Aunque una prueba evalúe la capacidad de resolver un problema matemático o la comprensión de una lectura, no podemos considerarlos tests que abarquen "toda" la inteligencia.
A lo largo de la historia se postularon varias teorías y definiciones sobre inteligencia. Entre ellas, en 1904, el psicólogo inglés Charles Spearman propuso la existencia del factor G o inteligencia general. Sostenía que esa condición permite tener éxito en un amplio rango de tareas cognitivas. Pero, en 1916, su colega Godfrey Thomson propuso que lo que parecía ser una aptitud única era, en realidad, una colección de múltiples y diversas habilidades necesarias para completar la mayoría de las tareas intelectuales.
El psicólogo estadounidense Howard Gardner (1983) denominó a todos los talentos de una persona como "inteligencias". Actualmente se entiende a la inteligencia en relación con otras habilidades dentro de una esfera emocional, motivacional e interpersonal; también se cree que la cooperación entre estos aspectos permiten un mayor desarrollo del potencial intelectual.
La gente varía en cosas como inteligencia emocional, habilidades particulares, experiencia, que son diferentes de la "inteligencia general", pero también importantes. Además, el humor, la sensibilidad, la ironía y la creatividad son rasgos de inteligencia que quedan fuera tanto de los tests clásicos como de ciertos patrones que ostentan instituciones demasiado rígidas. Por eso, las definiciones -y las pruebas- sobre la inteligencia siempre quedan "chicas" a la hora de relacionarlas con las acciones y decisiones de la vida real. Si entendemos la inteligencia como el conjunto de recursos con los que cuenta un individuo para adaptarse al medio, una persona puede ser tremendamente inteligente sin la necesidad de contar con un bagaje demasiado grande de conocimientos adquiridos a través de la educación formal o el entrenamiento. Esta última afirmación se relaciona particularmente con el término de "inteligencia fluida", que se define como la capacidad de resolver problemas nuevos descubriendo las relaciones que existen entre las cosas e independientemente del conocimiento adquirido a lo largo de la vida.
Cuando se trata de inteligencia, la totalidad puede ser mayor que la suma de sus partes. Un estudio del prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT) exploró la existencia de una inteligencia colectiva entre grupos de personas que colaboran bien entre sí, demostrando que la inteligencia del conjunto se extiende más allá que la lograda a través de la suma de las capacidades cognitivas de los miembros de los grupos de forma individual. Estos investigadores mostraron que hay una eficacia general que predice el rendimiento de un grupo en muchas situaciones diferentes. Grupos con un excelente rendimiento en una tarea presentaban también un excelente rendimiento en tareas diferentes. En otras palabras, grupos que fueron exitosos en un desafío serán exitosos en resolver otros desafíos distintos.
A la hora de dar un ejemplo interesante para dar cuenta de la labor colectiva en un ámbito específico, se pueden citar varios estudios que exploraron un aparente cambio en la ciencia desde un modelo de base individual hasta un modelo de trabajo en equipo. Uno de ellos, publicado en la revista Science , al relevar casi 20 millones de artículos científicos y 2,1 millones de patentes en las últimas cinco décadas, demostró que los equipos predominan sobre autores solitarios en la producción de conocimiento con alto impacto (una tendencia igualmente fuerte en las ciencias sociales, ciencias naturales e ingeniería: creció de un 17,5%, en 1955, a un 51,5% en 2000). Estas estadísticas manifiestan una transformación sustancial que liga la tarea de investigación (una labor donde se destaca eminentemente cierto tipo de inteligencia) a la labor colectiva.
Claro que la inteligencia colectiva como idea y como práctica ha existido desde siempre. Familias, tribus, ejércitos y empresas se conformaron para actuar colectivamente de manera inteligente (lo cierto es que no siempre fue logrado). También, la propia escritura y su institucionalización en universidades y bibliotecas (desde la famosa de Alejandría hasta las populares de la actualidad) tuvieron la intención de fijar y hacer circular el conocimiento que la sociedad había producido previamente para el aprovechamiento colectivo.
Pero en la última década una nueva dinámica de ejercicio de inteligencia colectiva se ha consolidado: millones de personas conectadas por Internet desarrollan e intercambian información a través de una red multidireccional, interactiva y universal. Las muestras más notables están dadas por los motores de búsqueda como Google, que organizan y ponen a disposición creaciones de las formas y los orígenes más disímiles para el uso general.
Otra manera de ilustrar este proceso que conforma la inteligencia colectiva está en la evolución de la idea de enciclopedia, desde la monumental obra llevada adelante por Diderot y otros escritores en plena ilustración del siglo XVIII hasta la contemporánea Wikipedia, donde miles de personas en todo el mundo contribuyen a la elaboración de ese complejo sistema de referencia.
Todo lo aquí expuesto no resulta azaroso: estudios del laboratorio del médico norteamericano John Cacioppo, uno de los líderes y pioneros del campo de las neurociencias sociales, han demostrado que el aislamiento social produce efectos negativos no sólo para nuestro ánimo y nuestra conducta, sino también para nuestra salud cognitiva y física en general. Las interacciones sociales que devienen de los procesos que contribuyen a la inteligencia colectiva de un grupo albergan un efecto positivo sobre nuestro bienestar, en múltiples ángulos.
Pero sin dudas una de las mayores representaciones de las construcciones colectivas modernas son los Estados nacionales y sus correspondientes alianzas regionales. Las sociedades organizadas que buscan satisfacer las necesidades básicas de sus ciudadanos y desarrollarse a partir de la historia heredada y, sobre todo, de lo que forjan desde su presente constituyen el rasgo más cabal de inteligencia colectiva que pueden mostrar los seres humanos como especie.
Se trata de que cada uno -el afinador, el intérprete, el compositor, el asistente y el director- ponga lo mejor de sí para hacer sonar cada vez mejor la orquesta.

jueves, 28 de agosto de 2014

¿Qué es el Neuromarketing y como aplicarlo a la empresa?


¿Qué es el Neuromarketing?

Es una sinergia de dos disciplinas, las neurociencias y el marketing. La primera (neurociencias) aporta a la segunda nuevos datos objetivos que hasta ahora no se podían medir, para que la segunda (marketing) sea capaz de tomar decisiones de forma más segura y efectiva.
Hasta la llegada del neuromarketing, se le podía preguntar a una persona si le gustaba o no un logo o un producto antes de lanzarlo. Pero las personas, muchas veces, respondemos lo que el otro quiere oír, aunque no sea exactamente lo que pensamos, o tendemos a ver lo que confirma lo que creemos. Es lo que en psicología se denominan sesgos. Con lo cual, respondemos una cosa, pero pensamos otra. Pero en estos casos (que son la mayoría) lo que le interesa al marketing para decidir es lo que realmente piensa esa persona, pero no lo que dice. Ante esta necesidad nace el neuromarketing. Usa métodos y herramientas del mundo de las neurociencias para medir lo que nos gusta o disgusta, independientemente de lo que digamos.

¿Cómo puede generar negocio un nuevo emprendedor con el neuromarketing?
El neuromarketing puede usarse directamente, encargando un estudio a una empresa que se dedique a ello. Existe la creencia errónea de que el neuromarketing es algo caro reservado a grandes compañías. Igual que un profesional del diseño gráfico hace un logo para una Pyme sin cobrarle lo mismo que Coca-Cola paga por uno para un producto suyo, la empresa de neuromarketing especialista en Pymes podrá adaptar el estudio al presupuesto de esta, sin que el trabajo sea, por ello, menos efectivo.

También se puede usar neuromarketing aplicado. Hay estudios de neuromarketing aplicados a diferentes productos, sectores y mercados que les puede aportar información muy valiosa.
Escrito por José Antonio Calvo