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jueves, 18 de junio de 2015

¿Cuánto vale? Un mismo producto puede tener hasta siete precios y el "de lista" da idea de caro

A medida que se fue consolidando el plan de estabilidad financiera planteado por el Gobierno -y que contempla atraso cambiario y un billete verde estable-, el consumo se fue recomponiendo. 
Prueba de ello es que, luego de un 2014 en el cual las ventas minoristas cayeron un 6,5%, en los cinco primeros meses esta variable muestra un aumento acumulado del 2%, con algunos rubros clave como el de electrodomésticos que registraron alzas de más del 7 por ciento. 
Si bien los últimos ajustes salariales fueron responsables en gran medida de esta expansión -tras una pérdida de poder adquisitivo de casi 10 puntos el año pasado-, la realidad es que los beneficios -como los descuentos o las cuotas sin interés-  se convirtieron en los grandes dinamizadores del consumo. 
Hoy en día, las rebajas tienen un rol esencial en la toma de decisiones. De hecho, cada vez más argentinos prefieren postergar una compra si no le ofrecen algún tipo de beneficio, dado que sienten que es un mal negocio abonar el "precio de lista", que hoy da la idea de ser "caro". 
Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), confirman esta tendencia y subrayan que en mayo los comercios que ofrecieron algún tipo de facilidad de pago fueron los que tuvieron un mejor balance. 
"Los locales que se sumaron a propuestas como el Día de Internet, que brindó bonificaciones de hasta 50%, lograron mejores resultados. Lo mismo para aquellos que ofrecieron el plan Ahora 12 o descuentos con tarjetas como Club La Nación, Clarín 365, tarjeta SUBE, tarjetas de determinados bancos, o simplemente cuotas sin interés", explican desde la entidad. 
En cambio, advierten que "para el resto de los comercios, la venta fue más difícil, porque e e el comportamiento general del público fue mirar y esperar hasta encontrar la oportunidad de sumar todos los beneficios posibles que les permita comprar a menor precio". 
Precios "on demand"
Esta "marea de descuentos" también tiene su lado B: con tantas opciones, los consumidores se ven cada vez más confundidos acerca de cuánto cuesta realmente cada producto, dado que puede llegar a tener valores muy diferentes, dependiendo la modalidad que se utilice para pagarlo. 
Como parte de un fenómeno ya instalado, los argentinos se ven impulsados a gastar sus pesos en los locales que les ofrezcan la mejor rebaja, sin tener conciencia clara de cuánto vale realmente lo que llevan dado que, a la hora de ir de compras, es común encontrarse con que un mismo artículo puede tener siete precios distintos, dependiendo del método de pago: 
1. En efectivo: es la opción cada vez menos utilizada.
2. Tarjeta de débito: permite abonar con descuentos, especialmente en supermercados, donde las rebajas llegan al 15%. 
3. Tarjeta de crédito: la alternativa más utilizada para pagar en cuotas. En algunos comercios las quitas van del 10% al 25%. 
4. Cuponera de descuentos online: se trata de una modalidad que se impuso en los últimos años y ofrece las mayores ventajas en rubros como gastronómicas, turismo e indumentaria.
5. Tarjetas de clubes de fidelización: consiste principalmente en las acciones tipo 2x1 -como en el caso del cine- y descuentos en supermercados. 
6. Plásticos o cuponeras de retailers: es el caso de aquellos que abonan utilizando, por ejemplo, Jumbo checks o tarjetas como la de Carrefour o Día, entre otras opciones. 
7. Precios de portales de comercio electrónico: los mismos suelen ser más bajos que los de los locales tradicionales, dado que permite al vendedor no tener estructura ni gastos fijos. 
Además de estas alternativas, algunas marcas también hacen importantes descuentos a quienes elijan la opción de compra online.
Este es el caso de Garbarino que, como indica en su página web, ofrece rebajas a quienes paguen a través de Internet.
Allí se señala claramente cuál es el "precio normal" y cuál es el "precio online":

Frávega también aclara en su sitio que hay un valor especial para aquellos que realicen la compra online y este valor se distingue del que se muestra como "regular":
Cabe recordar que, además de las alternativas de ahorro existentes, en los últimos meses se sumó otra opción de ahorro: algunos locales ya se lanzaron a ofrecer rebajas para aquellos que abonen con la tarjeta SUBE.
Los productos "sin precio"
La enorme variedad de precios que los consumidores pueden llegar a pagar por un mismo producto tiene su contracara en la pérdida de valores de referencia y de la noción de qué es"caro" y qué es "barato".
"Los artículos hoy ya no tienen un valor único. Antes podían ser más o menos costosos, pero ya no hay parámetros claros", sostiene el economista Fernanado Moiguer. 
El experto atribuye este fenómeno principalmente a tres factores que operan hoy en la Argentina y que trastocaron el sistema de precios:
• La irrupción masiva de las promociones, que hace que los valores de los artículos cambien sustancialmente según el día de la semana.
"Cada vez hay más compras motivadas por los descuentos. La gente se acerca a un local especialmente si ve rebajas. Los beneficios no son más un diferencial, sino que se volvieron un commodity", advierte Moiguer.
• La elevada inflación, por lo cual los precios no se mantienen estables y se pierde la referencia. 
Para Adrián Kittner, de eConsultora, además del valor real de los productos también se ha perdido otro parámetro como el precio relativo. Es decir, la relación de un producto frente a otros. 
"Como todo va aumentando y en distintos porcentajes, llega un momento en el cual la gente no sabe si lo que está pagando es conveniente o no", resume el consultor.
• La retracción en el consumo, que impulsa a los comercios a lanzar rebajas para seducir a los compradores.
En este contexto, y por la incidencia de estos tres factores, Moiguer asegura que "es prácticamente imposible construir un precio. La clase media va por los descuentos y el hecho de no saber el valor exacto de las cosas ya se naturaliza". 
El economista describe este fenómeno que se vive en la economía doméstica como de "desparametrización".
Del lado de las marcas: la estrategia de las aerolíneas
Así como los consumidores se han ido acostumbrando a este esquema de rebajas permanentes, las marcas también han tenido que adaptarse. Y eso se advierte en los cambios que se dieron en su forma de fijar el precio de los productos.
En situaciones normales, cada artículo posee un valor estable en el tiempo, el cual luego podrá disminuir por cuestiones estacionales (alimentos), cambio de temporada (indumentaria) o por la simple renovación tecnológica (productos electrónicos). 
Sin embargo, tras años con elevados índices de inflación, el sistema que se utiliza en la Argentina es otro. Según Moiguer, especialmente los grandes comercios venden su mercadería "como si se tratara de los asientos de un avión". 
En este sentido, aclara que las empresas determinan el valor de los productos de la siguiente manera: "Calculan lo que saben que tienen que vender y luego dividen esa suma entre los distintos artículos y los diferentes días de la semana".
Por esa razón, dependiendo del día o del mes en que se acerquen a un local, los argentinos se encuentran con una amplia gama de precios para el mismo producto.
De acuerdo con el economista, esta variación en los valores puede advertirse claramente en la segunda mitad del año:
- En agosto, los negocios quieren "hacer la diferencia" y promocionan sus rebajas propias, por fuera de las ofrecidas con tarjeta. Esta etapa a veces se adelanta y los descuentos comienzan a verse en el mes de julio.
- En septiembre, los locales del rubro indumentaria lanzan la nueva temporada primavera-verano con precios más altos.
- En octubre, retornan a las vidrieras los descuentos con plásticos bancarios.
- En noviembre, algunas firmas adelantan las promos de Navidad.
Descuentos para todos los rubros
Inicialmente, la costumbre de pagar todo con descuentos se podía advertir principalmente en locales de ropa, supermercados y en casas de electrodomésticos.
Sin embargo, esta modalidad se fue expandiendo a tal punto que hoy son muchos los rubros en los cuales los argentinos desconocen el valor real de lo que abonan.
Es así que ahora este hábito se extiende también a las salidas al cine y a comer afuera e, incluso, a la planificación de los viajes.
Un ejemplo de esta tendencia a aprovechar las promociones en todos los rubros es el siguiente descuento que ofrece el Banco Francés en pasajes a EE.UU. para aquellos que adhieran a su sistema Lanpass.
Inclusive, algunas entidades como el Galicia brindan descuentos con una empresa en particular que tienen una duración limitada, como la realizada en conjunto con Falabella:
A la hora de comer afuera, la tendencia a apelar a las promociones también se impuso.
En este caso, los clubes de socios y las cuponeras online se han vuelto los dos grandes invitados en las cenas de los argentinos.
"Los consumidores adquieren mayormente paquetes turísticos, escapadas de fin de semana, cenas en restaurantes y distintos artículos como accesorios, productos de tecnología e indumentaria", enumera Martín Levy, cofundador del portal Descuentocity.
Luego de un período de depuración, el experto afirma que hay unas 30 páginas de descuentos activas en el país. "Hace unos años que arrancó la moda de las rebajas en Internet. Se dio primero con Groupon y luego con otros jugadores", dice.
Y tras el boom que tuvo lugar tiempo atrás, el directivo asegura que esta modalidad sigue vigente porque "se están ofreciendo rebajas muy fuertes, que tranquilamente pueden superar el 50%. Esto les garantiza una buena demanda". 
Pregunta vintage: "¿cuánto cuesta?"
Toda esta situación ha ido impulsando cambios en los hábitos de compra y en las costumbres que se ponen en práctica a la hora de visitar un local.
De hecho, uno de los fenómenos que empieza a tener lugar de la mano de la "cultura de los descuentos" es que ya no se hacen las mismas preguntas al visitar un negocio.
Así, el clásico "¿Cuánto cuesta?" que las personas consultaban a los vendedores al ingresar a un local empieza a ceder lugar frente a otro interrogante: "¿Tienen descuento con alguna tarjeta?".
Es que, tras haberse habituado a usar plásticos bancarios y a aprovechar las promociones y planes de cuotas, la búsqueda de beneficios parece ganar más espacio entre las preocupaciones de los compradores. 
"Hoy el precio, tal como se conocía, ya no existe. La gente ya no pregunta ‘¿cuánto cuesta?' y compra principalmente si hay rebaja", concluye Moiguer.
                                                                                                                                                        Fuente: Iprofesional

miércoles, 15 de abril de 2015

El 76% de los consumidores asocia la atención al cliente con la imagen de marca

 En los últimos años el servicio de atención al cliente pasó de ser una instancia menor dentro de las empresas a convertirse en un área crucial, que debe manejarse con cuidado y experiencia. 
Bien gestionado, puede ser un espacio de fidelización de los consumidores y de incremento de las ventas. Por otra parte, al ser el punto de contacto con la gente, ofrecer una mala experiencia puede volverse contra la compañía como un tiro por la culata.
Internet y las redes sociales multiplicaron el poder de comunicación que tienen los propios consumidores, que con sus opiniones, quejas y consejos en estos medios contribuyen a conformar el discurso que circula socialmente sobre una marca o empresa.
De acuerdo al portal especializado Puro Marketing, es esta nueva tipología de usuario por la que deben apostar las empresas y las marcas a la hora de desarrollar y poner en práctica sus respectivos servicios de atención al cliente. Pero, ¿cómo hacerlo de manera eficaz?
Según un reciente estudio publicado por la compañía Aspect Software, de la percepción de calidad del servicio de atención al cliente que se lleven los usuarios dependerá no solo el porcentaje de ventas, sino la aceptación de la marca y su permanencia de apuesta de compra.
Sucede que el 76% de los consumidores asocia la atención al cliente con la imagen de marca, y buscan en él una prueba de valor de la misma.
De la investigación de Aspect Software se desprende que los consumidores buscan ante todo que a través de sus servicios de atención al cliente las empresas sean capaces de atender a sus problemas y demandas. Tres de cada cuatro usuarios exige explícitamente que las marcas sean capaces de resolver por su cuenta los problemas a la hora de atender las demandas de los clientes.
Incidencia sobre las comprasEn la misma línea, el estudio indica que más de la mitad de los consumidores han cambiado de marcas proveedoras tras haber recibido por parte de éstas un mal servicio de atención al cliente.
Este dato es especialmente relevante en el caso de la generación Millennial -los que cuentan en la actualidad con entre 19 y 34 años de edad- ya que más de la mitad de los encuestados por Aspect Software en esta franja etaria reconocen haber aumentado sus expectativas con respecto a las marcas desde el 2012.
Asimismo, un 56% de los miembros de esta generación de consumidores, especialmente adaptada a las nuevas tecnologías y muy concienciados acerca de su presupuesto económico y nivel financiero, asegura haber cambiado de marca después de haber recibido un mal servicio de atención al cliente.
Necesidad de adaptación
Según señala Joe Gagnon, vicepresidente y director general de Aspect, "el consumidor medio interactúa con el servicio de atención al cliente una media de 65 veces al año".
Y este empresario asegura que los clientes están cada vez más decepcionados con la atención recibida, una experiencia que no diferencia entre consumidores digitales o móviles y consumidores tradicionales.
Las organizaciones deben intentar adaptarse a esta realidad, sobre todo las que apelen a conquistar a los Millennials, apuntó Gagnon. Se trata de un tipo de cliente para el que el compromiso es un indicador muy importante para generar relaciones duraderas en el tiempo.
La atención es el factor "más influyente en la construcción de la percepción positiva de la marca" por parte de estos, asegura el reporte.
En este marco, las estrategias implementadas por las empresas deberían multiplicar los esfuerzos por llevar a cabo una tarea de resolución de conflictos y problemas lo más corta posible en el espacio temporal, según declaró el 73% de los encuestados por Aspect Software.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Claves para organizar un local comercial y vender más

Dentro de la enorme cantidad de locales comerciales y la variedad de ofertas de productos existentes hoy en la ciudad, algunos nos invitan a quedarnos. Ya sea para consumir ahí mismo (en el caso de un comercio gastronómico, por ejemplo), para recorrer los estantes y mesas interiores eligiendo qué llevar, o simplemente por la magia de permanecer, pertenecer o -lo más importante- consumir. Esto no es casualidad, sino que se debe a una cuidadosa organización del espacio y otros elementos, que hacen que el cliente desee entrar, estar y principalmente volver.
En los negocios más exitosos, cada aspecto se diseña pensando en el cliente: la mercancía y la manera de exponerla; la parte gráfica (etiquetas, packaging); la ambientación, la temperatura ambiente, la música que acompaña mientras se permanece en ese espacio, y hasta el entrenamiento de la fuerza de venta. Cada elemento completa y promueve otros, y es la combinación de todos estos factores lo que "añade valor" a lo que ofrecemos y hace funcionar la idea.
La solución es crear un espacio con un diseño simple e inteligente, planificando cada aspecto desde el inicio. Esto transmite consistencia, algo que se extiende a la actitud positiva de todos los vendedores, a las etiquetas de las prendas, a la señalización, las campañas, la organización del producto, la ambientación de los locales, las vidrieras y todo el material auxiliar. Todos los detalles ayudan a definir un mensaje.
Para poder lograr espacios comerciales atractivos y finalmente lograr el objetivo final - que es provocar el deseo y la compra - se deben tener en cuenta diversos aspectos:
- Decoración: El local es el espacio donde el cliente finalmente vivirá la experiencia de compra. Cuanto más cercano, propio y acogedor lo sienta, mayor será el grado de relación que generará con la marca y el propio comercio.
- Proyecto: Lo ideal es poseer un proyecto integral desde la arquitectura, la decoración, la exhibición de productos como desde la etiqueta, bolsas, etc. Desde lo general a lo particular, todos los elementos deberían responder a una idea.
- Idea: Proyectar, concretar y mantener una idea fuerte, sostenible en el tiempo, con una consistencia que se vea en cada uno de los elementos que componen el espacio, y hagan que la marca tenga una identidad propia.
- Diseño: El diseño es un valor agregado que hace a la diferencia, que suma identidad y aporta un compromiso sobre la marca y el local.
- Equilibrio: Todos los elementos compositivos, como el color, texturas e iluminación deberán convivir en equilibrio, para brindar una sensación armónica y lograr un efecto positivo hacia el cliente.
- Percepción del color: El estudio del significado del color es imprescindible, para poder lograr un efecto positivo y lograr transmitir la intención dentro y fuera del local.
- Movimiento: es uno de los elementos compositivos que se utilizan para llamar la atención del cliente, desde la vidriera y el acceso como en el interior del local.
Partir de una idea simple, fácil de relatar, de entender, de recorrer y de exponer es asegurarse que el cliente entenderá nuestro mensaje.
Para lograr uno de esos espacios donde el cliente se siente cómodo y desee volver, se deberá por sobre todo lo mencionado aplicar el sentido común y fundamentalmente mantener estos conceptos a lo largo del tiempo. La marca debe estar viva y los locales transmitir dinamismo y vitalidad en cada uno de los detalles y organización del espacio comercial. No perder de vista estos recursos y llevarlos a cabo diariamente es la mejor inversión que podemos realizar para que nuestros comercios sean un éxito.

jueves, 4 de septiembre de 2014

¿Qué precio le pongo a mi producto?

Dijo Antonio Machado que “todo necio confunde el valor con el precio”.

Uno de los grandes dilemas a la hora de vender un bien o producto es responder a la pregunta ¿qué precio le pongo a mi producto? La evolución desde la teoría del valor de costes hasta la teoría del valor subjetivo, a finales del siglo XIX, es uno de los avances más importantes en la historia económica.

Pero, ¿Cuál fue el avance? El considerar que el precio no viene determinado por la suma de los costes de producción, sino por el valor subjetivo que el consumidor está dispuesto a pagar. Este revolucionario cambio se lo debemos a un economista de la escuela austriaca llamado Carl Menger.
Voy a poner un ejemplo para explicarlo. Supongamos que hoy he comprado dos camisetas de dos clubes de fútbol por las que he pagado el mismo precio. Ambas están fabricadas con los mismos materiales y son de la misma marca, pero tienen una pequeña diferencia, una es del Real Madrid C.F. y la otra es del F.C. Barcelona. Como yo soy fan del Real Madrid la camiseta de este club tendrá mucho más valor para mí que la del Barcelona. Por tanto, hubiese estado dispuesto a pagar más dinero por ella que por la del Barcelona.

El valor subjetivo que da el consumidor a un bien es una de las variables más importantes del denominado “marketing mix“, modelo de gestión que manejan los equipos de marketing y ventas de todas las compañías.

Existen multitud de ejemplos que ponen de relieve que el consumidor está dispuesto a pagar un precio mayor por un producto frente a otro, aunque estos sean casi iguales.

Pero, ¿por qué estamos dispuestos a pagar ese sobreprecio? Existen multitud de teorías económicas, psicológicas y sociológicas que tratan de explicar este proceso. Pero para mi el principal motivo para explicarlo es la satisfacción que obtiene el consumidor al poseer el bien en cuestión, ya sea porque le da prestigio, exclusividad, notoriedad, etc. Un ejemplo muy actual es el caso de los productos de Apple, los compradores de sus productos estrella (Iphone y Ipad) están dispuestos a pagar un 30-50% más por un producto de Apple que por su equivalente de la competencia, por ejemplo,  la gama Galaxy de Samsumg

sábado, 30 de agosto de 2014

El Neuromarketing hace efectiva tu marca

Esta disciplina realiza el estudio del cerebro junto con la publicidad para mejorar las campañas; con ella se miden las emociones e impulsos del cliente y dirige tus anuncios de manera acertada.

El Neuromarketing impacta en las ventas y la publicidad

¿Sabías que a través de los olores, colores, imágenes o frases puedes influir en las decisiones de compra de tu consumidor? El Neuromarketing es una estrategia de investigación de mercado cualitativa que puede garantizar el éxito de tu campaña de marketing y publicidad.
Esta estrategia se vale de pruebas de resonancia magnética, encefalografías, tomografías y eyetracking que incluye el movimiento ocular y apertura de las pupilas.
El Neuromarketing mide cuatro características de las ondas cerebrales: 1) qué tanto la persona está poniéndole atención a lo que se está vendiendo; 2) la emoción que presenta frente a este estímulo; 3) qué tanto el cliente lo recuerda y 4) qué intención o impulso tiene hacia el producto o servicio después de recibir el estímulo.
Las empresas pueden recurrir a esta técnica antes de lanzar una campaña publicitaria para obtener información sobre los medios, horarios, frecuencia, colores, imágenes y palabras que debe tener sus piezas publicitarias.
TRES ZONAS

De acuerdo con esta disciplina, en la toma de decisiones intervienen tres áreas del cerebro: la reptil, que toma las decisiones asociadas a la supervivencia (protección, hambre, miedo, sexo); la zona límbica, que responde a las emociones (afecto, amor, tristeza, odio), y la zona neocortex que maneja las decisiones asociadas a la lógica, detalló el gerente de Social Media y Business Analytics en la consultora Investigación de Mercados y Opinión, Juan Carlos Mejía Llano.
El estímulo recorre estas zonas y debe ser tan equilibrado que despierte en el consumidor la necesidad de adquirir el producto razonablemente, sin convertirse en un impulso incontrolado, dijo Eduardo Calixto.

La efectividad de las campañas basadas en el Neuromarketing dependerán de qué tanto las empresas hagan caso a las recomendaciones de los analistas.