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viernes, 14 de agosto de 2015

¿Cómo saber si está interesado en ti observando sus gestos?

Hay un viejo aforismo que dice: “El gesto no miente”. Las palabras e incluso las acciones pueden comunicar algo impreciso, o mentiroso. 
Pero los gestos escapan al control consciente de la mayoría de las personas. Por eso revelan lo más auténtico de lo que llevamos dentro.

A veces no sabes si le interesas a esa persona que te quita el sueño. Finalmente no atinas a descifrar sus actitudes o a interpretar sus acercamientos. Es entonces cuando vale la pena que te fijes en sus gestos. Así sabrás si está interesado en ti.
Estos son los gestos que lo delatan.

Los ojos

Se trata de un gesto que dura a lo sumo un par de segundos. Pero se presenta sin excepción cuando un hombre está delante de una mujer que le gusta. Levanta un poco las cejas y abre los párpados en cuanto la ve. Sólo si estás muy atenta puedes percibir esa expresión ya que cambia rápidamente.

Los labios

El gesto en los labios es otro de esos movimientos que se produce por un breve instante. Pero también es infaltable cuando un hombre está en presencia de una mujer que lo atrae. Abrirá levemente la boca. Es, según dice el lenguaje popular, como si quedara “boquiabierto”. Por supuesto, no se trata de una expresión exagerada ni continua.

La postura

Si le gustas a ese hombre se mostrará un poco más erguido ante tu presencia. Sacará un poco el pecho y adoptará una actitud como si estuviera exhibiéndose. Si pone las manos en la cintura, no lo dudes, lo traes volando.

Autoestimulación

Sin darse cuenta, ese hombre al que le gustas se mostrará hipersensible cuando está contigo. Inconscientemente reflejará lo que flota en sus fantasías. Por eso es probable que se toque la barbilla, las mejillas, o las orejas, como una forma de expresar su deseo de ser acariciado. También es probable que hable en un tono más grave y fuerte.

Miradas exploratorias

Para los hombres es difícil hacerse conscientes de las inspecciones visuales que le hacen a la mujer que les gusta. Es posible que mire con gran detalle tu rostro, o que te observe de pies a cabeza cuando te pones de pie. También puede estar muy pendiente de lo que llevas puesto o del movimiento de tus manos.

La ropa le estorba

Jugar con la ropa es una expresión inconsciente del deseo de desnudarse. Si le gustas y piensa en ti sexualmente, lo más probable es que juegue con los botones de su camisa, con su corbata o con cualquier cosa que traiga puesta encima. Si se quita la chaqueta cada vez que está contigo, puedes firmar que se siente en un punto donde la ropa le estorba.

Algo más que amabilidad
Un hombre que está interesado en ti tendrá gestos de caballerosidad no demasiado usuales. Por ejemplo, te tomará suavemente del codo para guiarte al entrar en alguna parte. También puede poner su mano en la curva de tu espalda cuando camina a tu lado. Como si fueras a escaparte y él te retuviera. Esos gestos son señales de que definitivamente le gustas. Y mucho.

jueves, 4 de junio de 2015

Atención con los contagios: El estrés pueden pasar de una persona a otra

Los homo sapiens sapiens tenemos un cerebro altamente social, y por ello fácilmente podemos contagiar nuestras emociones o, por el contrario, vernos “infectados” de las que expresan los demás.

Nuevas investigaciones presentan que observar el estrés experimentado por otras personas puede desencadenar una respuesta similar en nuestro organismo. Ver reír a alguien o a un grupo llevaría a que se desencadene nuestra risa; acompañar a una persona en un momento difícil, a sentirnos tristes; mirar bostezos, a no poder evitar comenzar a abrir la boca y también hacerlo, etc. Todas éstas son pruebas cotidianas de que las emociones son contagiosas.

Esta característica despierta el interés de todos nosotros y obviamente el de muchos neurocientíficos, que desde hace años realizan diversas investigaciones para comprender cómo las personas tomamos el estado anímico de otros.

Desde el descubrimiento de las neuronas espejo o especulares por el neurobiólogo Giacomo Rizzolatti y su equipo de la Universidad de Parma, la curiosidad creció aún más.
En su morfología, las neuronas espejo no se distinguen de las otras células nerviosas, pero sí lo hacen por la doble función que cumplen: se excitan ante determinadas acciones, las realicemos nosotros o las observemos en otros. 
Los múltiples trabajos realizados desde su hallazgo demuestran que las implicaciones que tienen trascienden el campo de la neurofisiología pura, ya que el sistema de espejo permite hacer propias las acciones, sensaciones y emociones de los demás.

Uno de los trabajos que presenta la actividad de las mismas es el de Sophie Scott, del Colegio Universitario de Londres, quien se propuso con su equipo ampliar otras investigaciones que demostraban cómo los rostros sonrientes activan las neuronas espejo de quienes los miran. 
Scott en su estudio reemplazó los estímulos visuales por auditivos, haciendo escuchar a los voluntarios vocalizaciones correspondientes a emociones negativas como el miedo y el disgusto, y positivas, como la diversión y el triunfo. Mientras tanto los cerebros de los participantes eran monitoreados a través de una resonancia magnética funcional. Uno de los puntos sobresalientes del estudio fue encontrar que las risas y voces triunfantes produjeron mayor respuesta.

Un trabajo más actual sobre cómo los estados emocionales de los otros influyen en nosotros fue llevado a cabo por Veronika Engert, del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas. Esta investigación presentó que con el solo hecho de ver a una persona sobrellevar una situación estresante puede ser suficiente para hacer que nuestro organismo libere cortisol (más conocido como "la hormona del estrés").

El trabajo se realizó con voluntarios de ambos sexos, algunos desconocidos entre sí y otros que eran pareja. Se formaron dos grupos, uno con quienes no estaban emparentados y el otro con los que sí. La tarea consistió en que 211 voluntarios observaran a otra persona que era sometida a responder una entrevista exigente o a resolver cálculos aritméticos desafiantes, con el fin de inducirlos a sentir estrés. El resultado fue que solo el 5% de los sujetos de prueba consiguieron mantener la calma; el restante 95% tuvo un aumento significativo en sus niveles de cortisol.

Las observaciones fueron de dos tipos: a través de un espejo unidireccional o por medio de videos. Cuando la visualización de un extraño se realizó a través del espejo un 30% de los participantes presentó un notable aumento del cortisol, y este porcentaje llegó al 40% cuando las personas estaban emparentadas con quien debían contemplar.

Esto último los llevó a concluir que si bien la cercanía es un facilitador empático para el estrés, no es una condición necesaria para que se produzca. Incluso la presentación de las personas que pasaron por la prueba a través de un video fue suficiente para que un 24% de los observadores vieran sus niveles de cortisol acrecentados.

Para los investigadores hasta los programas de televisión pueden afectarnos, ya que el estrés tiene un enorme potencial de contagio. Asimismo, los resultados no encontraron diferencia alguna en las respuestas empáticas entre ambos géneros, aunque las mujeres tendieron a evaluarse a sí mismas con mayor capacidad a la hora de manifestar esta capacidad cognitiva.

Partiendo de que en la actualidad uno de los males que aqueja nuestras sociedades es el alto nivel de exigencias, horas de trabajo, poco descanso, transito complicado, etc., resulta importante tener presente como sin quererlo nos transmitimos el estrés unos a otros.
Cierto nivel de exigencia nos activa y puede ser necesario para que podamos estudiar, cumplir con nuestro trabajo, tareas, etc., pero si es desmedido será contraproducente y afectará toda nuestra UCCM (unidad cuerpo cerebro mente).

En todos los ámbitos debemos considerar la aplicación de uno de los principios de la Neurosicoeducación para cuidar de nosotros (el de adecuación) que nos permitirá entender qué pedir y cuánto, según las posibilidades reales del momento particular de cada persona. Sin ello nuestro mecanismo adaptativo se vería desbordado, entraríamos en distress y viviríamos las demandas del medio como amenazantes.

Las obligaciones desmedidas tanto en el aula como en el trabajo perjudican principalmente dos áreas del cerebro, en donde se encuentran una gran cantidad de receptores de hormonas del estrés: el hipocampo (implicado en la formación de nuevos recuerdos) y la corteza prefrontal (involucrada en las funciones cognitivas complejas: toma de decisión, adecuación del comportamiento, planificación, pensamiento consciente).

Si el estrés es transitivo, tal como arroja el estudio del Instituto Max Planck, ya que observar a otra persona en una situación complicada puede ser suficiente para hacer que nuestros propios cuerpos liberen la hormona cortisol, cabe preguntarse qué podemos hacer.
Por un lado ya vimos lo necesario que es estar atentos a los momentos particulares de nuestros alumnos y colaboradores para tener en cuenta cómo están emocionalmente, si descansaron lo necesario, si vienen de una etapa de alta exigencia, etc., para ajustar las tareas a la realidad de cada persona. Un modo sencillo, si no se cuenta con tiempo, es elaborar una pequeña planilla en donde se anoten algunos de estos datos.

También es importante dar espacios para que la UCCM se recupere de los esfuerzos. Los descansos durante el día no son una pérdida de tiempo, sino, por el contrario, una optimización del mismo: permiten que el organismo vuelva a contar con la energía necesaria para responder a las tareas.

Facilitar e impulsar momentos sociales que posibiliten charlas distendidas disminuye el estrés, además de crear vínculos más humanos.

Finalmente, es vital desarrollar la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene en la generación de medios o contextos contribuyentes a nuestra mejor expresión, ya que si bien el estrés se contagia, las emociones positivas también. Antes de entrar a clase, a trabajar, a nuestro hogar, o al salir a la calle, la pregunta que debemos hacernos es: “¿Qué estado emocional voy a contagiar?”, y luego ser capaces de gestionarlo si no es el apropiado. Puede parecer algo sencillo, pero, sin embargo, el simple hecho de hacernos una pregunta activa nuestro cerebro y lo incita a buscar una respuesta para hacernos conscientes de cómo nos encontramos emocionalmente. Este proceso también puede realizarse al inicio del día laboral, de una reunión, actividad, etc.

Tal vez nuestras sociedades serían más trascendentes si pudiéramos tener presente la incidencia que cada uno de nosotros tiene en el cerebro de los otros, en sus conductas,  emociones y comprender que no da lo mismo cómo nos expresemos y actuemos, ya que todos con nuestras acciones cotidianas hacemos a los contextos en los cuales vivimos.

                                                                                             Fuente: Asociacion Educar

viernes, 28 de noviembre de 2014

La creatividad como clave del futuro

Jorge Luis Borges reflexionó sobre el valor de la creatividad poética en una conferencia de 1983 en el Collège de France. Podría resultarnos sorprendente que las ideas centrales que guiaron estas consideraciones del último Borges estuvieran ligadas a la memoria, a la emoción y, sobre todo, al futuro.
Claro que Borges no fue el único en indagar sobre este tema. La fascinación por la creatividad fue una constante de siglos. Como sabemos, los antiguos griegos creían que la inspiración provenía de las musas. Durante la Edad Media, los filósofos distinguieron la creatividad artística de otros tipos de ingenio. Se pensaba que la creatividad era una habilidad única que sólo tenían ciertas personas elegidas. Hoy entendemos que el talento creativo no sólo no está reservado para unos pocos, sino que existe en todos los aspectos de la vida y es parte fundamental de todas las profesiones, desde la actuación hasta la carpintería o la ingeniería. También sabemos que, como cada aspecto de la experiencia humana, la creatividad se origina en el cerebro. Es por eso que las neurociencias están intentando estudiar las bases biológicas de este fenómeno.
Aunque no existe aún una definición de creatividad, en términos generales se considera creativo todo aquello que presente una visión novedosa u original sobre un problema. Muchas veces ese problema puede ser la forma en que representamos el mundo o la construcción de uno nuevo. Así es como se asocia la labor artística con la creatividad. Entendemos el arte como un rasgo distintivamente humano, y quizá da cuenta de una parte significativa de la evolución del cerebro.
¿Cómo nacen las ideas creativas? Suele ser muy decepcionante escuchar la explicación que incluso un artista genial suele dar respecto de dónde salieron sus ideas. Lo que es seguro es que ninguno de los grandes creadores tuvo una idea genial sin haberle destinado muchísimo tiempo previo a pensamientos profundos y obsesivos sobre un tema determinado. De hecho, hay más relación entre obsesión y creatividad que entre coeficiencia intelectual y creatividad. 
Según el escultor estadounidense Richard Serra, uno no quiere terminar convertido en un esclavo de sus propios trabajos o pensamientos previos, y el modo de evitarlo es mantenerse constantemente activo y hacer preguntas sobre lo que estamos haciendo y sobre lo que no entendemos. A menudo cuando las piezas comienzan a unirse, vemos cosas que no habíamos imaginado y que pueden llevarnos por una dirección diferente. En otras palabras, en términos de creatividad, la inspiración es para aficionados.
Muchos creativos reportan que ellos tienen ideas nuevas cuando no están pensando en nada: cuando el cerebro está desconectado, offline , procesa información intensamente. Sólo porque uno no esté concentrado en algo (o creyendo que no está concentrado) no quiere decir que el cerebro no está trabajando con la información adquirida previamente. 
Podemos decir que justamente éstos serían los mejores momentos para crear, ya que es cuando se está relajado, hay tiempo de inactividad y existe lo que se llama "sueños diurnos". El químico alemán Friedrich Kekulé cuenta en sus memorias que, cuando llevaba mucho tiempo intentando encontrar la huidiza estructura de la molécula de benceno, una tarde, mientras volvía a su casa, se quedó dormido. Allí comenzó a soñar con átomos que danzaban y chocaban entre ellos. Varios átomos se unieron y formaron una serpiente que hacía eses. De repente, la serpiente se mordió la cola y Kekulé despertó. A nadie se le había ocurrido hasta ese momento que la molécula pudiera tratarse de un compuesto cíclico. Esto se explica porque el sueño (en el cual, entre otras funciones, se repasan los eventos del día) también es un estado que facilita la creatividad.
 Durante el sueño hay actividades cerebrales que son similares a las que, según se comprobó, existen en períodos de creatividad. Y el despertar también es un momento propenso. Es famosa la anécdota de Paul McCartney sobre la noche de 1964 en que soñó la melodía de "Yesterday". Por la mañana, la cantó bajito y la escribió. El cerebro necesita un respiro o pausa ( downtime ) para la novedad.
Existen básicamente dos maneras de resolver problemas: una manera lógica (pensamiento lento y repetitivo) y una manera intuitiva. La actividad cerebral que se ve antes de que las personas resuelvan el problema con intuición es la activación de las áreas de imaginación y de asociación, que hablan entre ellas. Cuando estamos concentrados en encontrar una idea o una solución novedosa a un problema, no estamos permitiendo que trabajen en forma intensa las áreas que hacen nuevas asociaciones en el cerebro. Cuando se realiza el acto creativo el cerebro estaría en un estado oscilatorio, que posibilita la sincronización entre grupos neuronales de la misma área cortical o de áreas distantes entre sí que intervienen en una acción motora, tarea cognitiva o perceptiva.
El equipo de investigadores de la Universidad de McGill, en Montreal, escaneó el cerebro de Sting a través del resonador magnético funcional para observar qué partes de su cerebro estaban activas cuando improvisaba mentalmente una melodía que jamás había compuesto. Lo llamativo de los resultados fue la gran activación global de su cerebro. El proceso de creatividad claramente depende de una red muy compleja de nuestro cerebro. Otros investigadores observaron que cuando los músicos de jazz creaban algo nuevo, activaban áreas que generalmente están frenadas por la parte anterior -frontal- del cerebro.
Todo esto explica, a partir de un abordaje biológico, que para ser creativo hay que estar preparado, ser un poco obsesivo, un poco loco (no mucho), entender el problema de manera simple (muchas veces queremos hacerlo inteligentemente y, en realidad, todo es más sencillo), ser valiente, estar dispuesto a equivocarse (como supieron Galileo o Steve Jobs, muchas veces es bueno estar equivocado para luego estar en lo correcto) y, como dijimos, estar relajado.
Claro que existe una carga genética que predispone al talento creativo. Sin embargo, es el factor sociocultural el que juega un rol crucial, pues el acceso a experiencias de distinta naturaleza remodela las conexiones cerebrales necesarias para generar las soluciones innovadoras que resultan de este pensamiento divergente. El contexto y los factores sociales pueden estimular (o no) la explosión de creatividad.
Las sociedades de las que nacen los talentos creativos tienen una mayúscula responsabilidad sobre ese alumbramiento. Tanto es así que ellos se vuelven representantes de su sociedad y muchas veces esa ciudad o ese país es reconocido a partir de este gran hombre o mujer. También la sociedad se beneficia económicamente gracias a esos talentos. A gran escala, la llamada "economía creativa" o "industria creativa" es un factor de inmenso desarrollo. Este concepto abarca esencialmente la industria cultural (arte, entretenimiento, diseño, arquitectura, publicidad, gastronomía) y la economía del conocimiento (educación, investigación y desarrollo, alta tecnología, informática, telecomunicaciones, robótica, nanotecnología, industria aeroespacial). La creatividad humana es uno de los mayores recursos para las economías, ya que la principal riqueza de un país es su capital humano, un bien renovable cuyo viento de cola es la motivación.
Es que, como decíamos al comienzo, la creatividad no está circunscripta a una práctica específica, sino que es vital para todas las realizaciones humanas. ¿Cómo explicar, si no, el talento de una madre y un padre para administrar sus recursos módicos y lograr que a sus hijos no les falte nada? ¿Con qué capacidad el maestro alcanza eficazmente sus objetivos de educar a cada uno de los alumnos de su clase? ¿Cómo un proyecto solidario, una empresa incipiente o un Estado averiado logran salir a flote? "Es la creatividad, amigo", podríamos responder.
En la conferencia de 1983, Borges dijo también que la creatividad está ligada a la adversidad: "La felicidad es un fin en sí mismo y no exige nada, mientras que el infortunio debe ser transformado en otra cosa". Al seguir este razonamiento, podemos pensar que la potencialidad más grande que tenemos como comunidad es, justamente, eso: el reconocimiento de la carencia y de los recursos para transformarla en virtud; la memoria para aprender y la pasión para movilizarnos; y, por supuesto, la búsqueda obstinada de la solución. La creatividad resultará, entonces, nuestro recurso más valioso para construir ese futuro deseado.
Por  |  Para LA NACION

martes, 16 de septiembre de 2014

Neurocam, la tecnología que detecta y graba lo que realmente te interesa

¿No sería genial poder grabar nuestros sentimientos? Neurocam es un dispositivo que monitoriza nuestra actividad cerebral y que detecta lo que más nos interesa a nuestro alrededor para grabarlo. 


¿No sería genial poder grabar nuestros sentimientos?
Tenerlos almacenados en vídeos a los que podamos volver siempre que queramos para revivirlos. 
La empresa tecnológica japonesa Neurowear ha hecho realidad esta petición. 

Neurocam es un dispositivo que monitoriza nuestra actividad cerebral. Se coloca en la cabeza e incluye un soporte donde colocar el smartphone con el que grabaremos nuestras imágenes. 



El nivel de interés del usuario se mide en una escala del 0 al 100. 
Cuando el dispositivo detecta que este valor supera los 60 puntos, Neurocam se activa automáticamente y comienza a grabar un clip de 5 segundos en formato gif de lo que nosotros estamos viendo. 
También existe la posibilidad de activar el modo manual para elegir el momento en que el se graben las escenas. Incluso se puede compartir el vídeo en Facebook. 



Neurocam aún se encuentra en la etapa de desarrollo pero ya cuenta con vídeo promocional en el que podemos ver y entender mejor de lo que es capaz este dispositivo. 

Neurowear, la empresa detrás de Neurocam, tiene varios proyectos muy similares basados en este tipo de tecnología wearable, tan comentada últimamente. Te recomendamos que visites su página web y eches un vistazo a sus curiosas creaciones. 

La tecnología japonesa nunca dejará de sorprendernos.