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viernes, 5 de junio de 2015

Cerebro femenino y masculino: cómo impactan sus diferencias en las conductas

  

Roxana Kreimer propone un breve recorrido por algunos de los estudios y reflexiones sobre el tema, abriendo preguntas, convocando al debate. Género, biología y ¿misterio?


Si bien no es ninguna novedad que los hombres y las mujeres a menudo piensan distinto, los últimos avances de las neurociencias han revolucionado este campo de estudio.

Hasta ahora se sostenía que esas diferencias se debían al funcionamiento de las hormonas sexuales o a las presiones sociales. Se creía que la estructura básica del cerebro de hombres y mujeres era la misma. Sin embargo, estudios científicos recientes realizados mediante resonancias magnéticas funcionales (IRMf) han demostrado que no son exactamente iguales.

Aunque el 99% de nuestros genes sean idénticos, ese 1% hace una diferencia. No hablamos de capacidades o aptitudes mayores o menores, sino de una realidad hormonal distinta. Se investiga, por ejemplo, porqué las mujeres son más propensas a sufrir ciertos trastornos (como, por ejemplo, la depresión), o la razón por la cual algunos fármacos funcionan bien en los hombres pero no tienen casi efecto en las mujeres.

Se estudia de qué manera los niveles de hormonas impactan en las decisiones, qué efectos tienen en las conductas las diferencias en los circuitos neuronales y en las sustancias químicas que transmiten los mensajes entre las neuronas, si piensan de manera similar hombres y mujeres. 



No es sólo cuestión de biología sino de cómo la biología afecta a la percepción o a nuestras habilidades. Una mujer recuerda peleas que el hombre insiste en que nunca sucedieron. La frecuencia diversa con que, en promedio, los pensamientos sobre sexo ingresan en el cerebro femenino y en el masculino. ¿Es una mujer que supera los cincuenta más proclive a iniciar el divorcio que un hombre? Las mujeres, ¿perciben mejor las emociones?

Un estudio en la Escuela de Medicina de Harvard encontró que la región del cerebro en la que se procesan las decisiones y la resolución de problemas (en el lóbulo frontal) era proporcionalmente más grande en las mujeres. También se encontraron diferencias en la corteza límbica, que regula las emociones, más grande en el cerebro de las mujeres.
Otros estudios han descubierto que el hipocampo, involucrado en la memoria de corto plazo, era mayor en las mujeres.

Entre las regiones que se cree que son más grandes en el cerebro de los hombres se destaca la corteza parietal, que procesa las signos de los órganos sensoriales y está involucrada en la percepción del espacio.

Hombres y mujeres utilizan distintos mecanismos cerebrales para controlar el dolor. También difiere el comportamiento de la amígdala, que regula las emociones y la conducta social y sexual.

Los estudios que se han llevado a cabo en este campo revelan que los hombres y las mujeres procesan los eventos emocionales de forma muy distinta. ¿Qué pasa por la cabeza de hombres y mujeres en sus relaciones afectivas? ¿Por qué las mujeres a menudo desearían que sus parejas fueran mas empáticas, qué papel juega el cerebro en la competencia entre hombres o en las relaciones laborales entre jefes y subordinados?


Comprender la biología del cerebro femenino y masculino nos puede ayudar a relacionarnos mejor. Una parte importante del conflicto que existe entre hombres y mujeres se debe a las expectativas, poco realistas, derivadas de la incapacidad de comprender las diferencias entre ambos géneros.

La mayoría cree que los objetivos primordiales del cerebro masculino son el sexo, el status y el poder, no necesariamente en ese orden. Y es cierto que la tendencia a buscar estos fines está programada en los circuitos del cerebro masculino.

Pero eso no es todo, ni mucho menos. Los chicos desde el principio aprenden de forma diferente a como lo hacen las chicas, y se interesan por cosas distintas. La acción y el juego brusco están programados biológicamente. 

Los hombres no son esclavos de la testosterona o del impulso sexual. Pueden madurar hacia una capacidad de amar y apegarse que es al menos tan fuerte como en la mujer. El estereotipo de hombre estoico y falto de emociones se contradice con las investigaciones que muestran la entrega y devoción del cerebro del padre y del hombre maduro.

Los bebes varones son más emotivos que las niñas. Sin embargo, las prácticas educativas, las presiones sociales y la biología empiezan a remodelar los circuitos cerebrales masculinos desde temprano, enseñándoles a inhibir los sentimientos.

El conocimiento de los entresijos del cerebro masculino y femenino puede ayudar, tanto a los hombres como a las mujeres, a sentir más intimidad, compasión y valoración mutua.

viernes, 20 de febrero de 2015

Amor y mariposas en el… ¿Cerebro?

Cuando recibimos el flechazo de cupido notamos que algo cambia: nuestro corazón palpita más fuerte, transitamos por la vida totalmente distraídos y nuestra atención y pensamientos se fijan en la persona de la cual nos enamoramos, sentimos mariposas en nuestro estómago, algo que suena muy poético… 

sin embargo, corriendo el riesgo de resultar poco románticos, lo que realmente sucede es que nuestro cerebro y cuerpo son bañados por una lluvia de diversos neurotransmisores y hormonas.

Mediante este maravilloso cóctel nos podemos transformar en personas pacientes ―cuando en realidad la calma no es una de nuestras virtudes― casi por arte de magia. De hecho, hasta podemos disfrutar de acompañar a nuestra pareja durante varias horas a probarse ropa en el shopping o sentarnos gustosos a ver la totalidad de un partido de fútbol mundialista entre Argelia vs. Rusia.

Seguramente, las personas que nos rodean observarán que algo está distinto en nosotros sin poder comprender del todo qué nos cambió de forma tan drástica. Afortunadamente, ahora podremos darles algunas explicaciones sobre nuestra manera de proceder.

En las primeras fases del enamoramiento la glándula suprarrenal aumenta la liberación de cortisol; esto no sólo nos lleva a sentirnos más ansiosos y eufóricos, sino también a transformar nuestra percepción, algo que podría llevarnos a disminuir nuestra capacidad de discernir las cosas negativas y aumentar la visión positiva de la persona que tanto nos atrae.

En el caso de los hombres, disminuyen los niveles de testosterona –entre 20 y 40 veces mayor que en las mujeres–, lo que nos permite centrar nuestra atención en esa mujer que tanto nos atrae, además de volvernos más “tranquilos y pacientes”.
En el caso de las mujeres, los niveles de testosterona aumentan, incrementándose la libido y la desinhibición. Digamos, metafóricamente hablando, que los hombres nos volvemos más femeninos y las mujeres, más masculinas, algo que ayuda a reducir las diferencias.

Asimismo, entran en juego otros neurotransmisores, entre los que podríamos destacar la dopamina, la oxitocina, la adrenalina, la serotonina y la vasopresina. Ellos son los responsables de la hermosa sensación de estar enamorados –aumentando la empatía, la confianza, el estado de ánimo, y el apego–, pero también “desconectan” parcialmente nuestra conciencia. 

Por lo cual nuestro cerebro tendrá dificultades para evaluar los contrastes, pudiendo llevarnos a cometer algunas imprudencias. Por ejemplo, la dopamina será la responsable de esa gigantesca motivación de ir al encuentro de la persona amada sea como sea, aunque ésta viva muy lejos. 

No obstante, luego de un tiempo, los niveles de dopamina descienden, lo que permite que nuestra conciencia pueda volver a evaluar nuestras acciones y a veces hacernos notar nuestro modo de actuar, llevándolos a plantearnos lo que estamos haciendo, asimismo, las zonas cerebrales involucradas en los períodos de amorío –entre las que podemos destacar: hipotálamo, amígdala, núcleo accumbens, tegmental ventral, núcleo estriado e ínsula–, estimuladas por los neurotransmisores mencionados anteriormente, también se encuentran vinculadas con los estados emocionales de ansiedad, depresión y obsesión, por lo que los cambios de humor y ánimo pueden ser muy espontáneos y frecuentes.

Esta combinación de neurotransmisores, tan magnífica y gratificante, pero también un arma de doble filo, comienza a decrecer con el pasar de los meses. A medida que transcurre el tiempo, influidos por la testosterona, nuestros niveles de “paciencia”, evaluación positiva del otro individuo, apego, etc., tienden a disminuir, al igual que nuestro acercamiento en las conductas y emociones.

Aquí es el momento en el cual nuestra conciencia e inconsciencia comienzan a tener fuerzas equiparables: las diferencias surgen y la capacidad de observarlas también. Por consiguiente, muchas parejas terminan peleándose o sintiéndose engañada por el otro.
Pero, ¡atención!: no está todo perdido. Si bien nuestra biología siempre cumple un rol apreciable en nuestro estado emocional, con conocimiento las cosas cambian y podemos llevar adelante estrategias que nos permitan mantener los neurotransmisores y las emociones de nuestro lado.

Como mencionaba anteriormente, la dopamina tiene un papel muy relevante en la motivación, además de ser la responsable de convertir una actividad en un hábito positivo, pero al lograr los objetivos que estimularon su liberación tiende a decrecer rápidamente.

Lo importante como pareja es conseguir establecer desafíos o proyectos en conjunto, en los cuales la motivación que pueda traernos un “baño” de dopamina no sólo dependa de actividades de corto plazo, sino, todo lo contrario, podamos establecer objetivos y metas, tanto finales como parciales, para poder ser un equipo que no sólo festeje los logros finales sino todo el proceso.

Algo que estimula la liberación de adrenalina y cortisol son las actividades en conjunto que puedan ser compartidas y hagan creer a toda nuestra uccm (unidad cuerpo cerebro mente) que se enfrenta a una situación de peligro en donde tener aliados nos brinda seguridad, fomentando el apego (una montaña rusa o una película de terror lo producen). también puede liberarse en situaciones donde salgamos de nuestra “zona de confort”, como ir a lugares donde desconozcamos costumbres o idiomas, y superar los escollos que se presenten en el camino brindará una gran satisfacción, al igual que practicar un estilo de baile o ejercicio, que además liberará endorfinas, llenándonos de felicidad y aumentando el estado de ánimo.

A esto se le pueden sumar cientos de estrategias que descubriremos con el avanzar de la vida en pareja, sabiendo que principalmente toda situación que compartamos junto al otro nos brindará mayor seguridad y podremos sentir que todo desafío puede ser superado si trabajamos en equipo: esto creará memorias emocionales muy positivas con esa persona, además de lazos muy fuertes y duraderos en el tiempo.

Lo importante es siempre compartir desafíos y proyectos, sabiendo que las dificultares aparecerán en el camino. con conocimiento todos tenemos la capacidad de comprender las diferencias para ser el pilar de nuestro ser amado, ayudándolo a eludir cualquier dificultad con un proyecto principal de corto, mediano y largo plazo, para ser felices juntos

jueves, 23 de octubre de 2014

Cómo influyen los colores en nuestra vida y en nuestras compras

Durante mucho tiempo se ha estudiado cuáles son las razones por las que compramos ciertos productos y no otros que, a priori, tienen las mismas características. 

Pero los científicos han llegado a la conclusión de que nos movemos por razones inconscientes y no tanto por razones prácticas. Según el CCI Color Institute for Color Research, juzgamos un producto, a una persona o el lugar en el que nos encontramos basándonos en los colores, en unos porcentajes que van del 62 al 90%, por lo que este juicio inconsciente tiene unas implicaciones más profundas de lo que cabría esperar.

Rajesh Bagchi, profesor asociado de Marketing  ha estudiado cómo los fondos en rojo y en azul de las páginas web o de las tiendas físicas influyen en la tendencia de compra de los consumidores. 

Para las tiendas, si el fondo de los establecimientos es rojo conseguiremos menos ventas que si el fondo es azul, mientras que en las páginas de pujas, como eBay, el rojo produce mayor agresividad, lo que se traduce en que los usuarios que quieren pujar por algún producto lo hacen por una cantidad mayor, mientras que si negocian con el comprador directamente, el resultado es el contrario, ya que se sienten amenazados por la otra persona si la página contiene tonos rojos.

Se sabe que el rojo es un color agresivo y que tiene efectos psicológicos como aumentar la tensión sanguínea y acelerar el metabolismo, pudiendo aumentar la energía de forma positiva, pero también es un color que puede ser agobiante. En los restaurantes, por ejemplo, se sabe que los que usan el rojo de forma eficaz hace que el apetito de los consumidores aumente.  En cuanto a las decisiones de compra, el rojo puede hacer que se acelere el deseo y que las ventas aumenten ya que se crea una sensación de urgencia.


Por otro lado, el azul es un color que relaja, reconforta y hace que nos centremos más en lo que estemos haciendo. Un estudio de la NFL, la liga de fútbol americano de Estados Unidos, dice que cuando los jugadores trabajan en gimnasios en los que hay tonos azulados son más productivos que aquellos que lo hacen en lugares con paredes blancas.